Mejorar la higiene del ordeño reduce la mastitis subclínica en vacas F1 (Holstein x Cebú) en el trópico
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Mejorar la higiene del ordeño reduce la mastitis subclínica en vacas F1 (Holstein x Cebú) en el trópico

  • Octubre 04, 2021
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Colaboradores: Miguel Ángel Alonso Díaz y Epigmenio Castillo Gallegos

Introducción

La mastitis bovina es la inflamación del tejido secretor de una o más glándulas mamarias (cuartos) de la ubre de la vaca. La enfermedad es causada principalmente por bacterias, y se le debe tener gran consideración debido a las grandes pérdidas económicas que ocasiona, tanto en sistemas altamente tecnificados como en condiciones de traspatio, incluyendo al doble propósito (DP). El padecimiento ocasiona la disminución en producción y calidad de la leche por vaca, así como en sus derivados. En México, se pierden entre 1700 a 2000 pesos anuales por vaca debido a la cobertura de alguna enfermedad en el hato (Ávila-García y Mena, 2015).
 

La mastitis bovina se puede clasificar de acuerdo a la signología (mastitis clínica y mastitis subclínica), al periodo de presentación (mastitis aguda y mastitis crónica) o al origen y modo de transmisión (mastitis contagiosa y mastitis ambiental) (Ávila-García y Mena, 2015). La mastitis aguda suele ser agresiva y normalmente repercute en la salud de las vacas, a tal grado de ser improductivas o en el peor de los casos llegan a ser letales generando la muerte de los animales. El 26.5 % de las vacas lecheras sacrificadas en el continente americano se debe a trastornos ocasionados por la mastitis (Wolter y Cols., 2004).
 

En general, se presta más atención a la mastitis clínica, sin dar suficiente importancia a la mastitis subclínica, porque en esta no se detectan a simple vista, los signos comunes como presencia de tolondrones o coágulos de leche, dolor al tacto, así como aumento de temperatura y color rosado intenso del cuarto o cuartos afectados. De hecho, la mastitis subclínica sólo se detecta con pruebas químicas y biológicas que se han diseñado para su identificación, como son la prueba de California (CMT) y la de Wisconsin. La mastitis subclínica promueve aumentos inusuales en la población de bacterias infecciosas, así como conteos elevados de células somáticas en la leche (Bedolla y Ponce de León, 2008). El productor parece solo estar consciente de la existencia de las mastitis clínicas porque las puede ver y por tanto, considerará que su rebaño está afectado en sólo un 2 % y no en un 50 %, que es lo que ocurre en realidad (Buxadé, 1997).
 

En las zonas tropicales de México, el principal sistema de producción es el del doble propósito, que se basa en la producción de carne (becerro) y de leche con el apoyo del becerro para estimular la bajada de la leche. El tipo de ganado que más se utiliza son razas cebuinas (Bos taurus indicus) y sus cruzas con ganado europeo (Bos taurus taurus) y ganado nativo de la región (Bautista y Cols., 2017). Al sistema de crianza natural se le reconoce que favorece el crecimiento del becerro, genera incrementos en la producción de leche por estímulo sobre la glándula mamaria, además de bajas tasas de morbilidad-mortalidad y reducción de mastitis. Asimismo, se aprovecha la capacidad del becerro para extraer la leche residual que queda en la ubre después del ordeño, la cual oscila entre 20 y 30 % de la producción total (Camargo y Cols., 2011).
 

La vaca de doble propósito baja la leche apropiadamente, si el ambiente donde amamanta su cría o se le ordeña, es un sitio tranquilo y familiar. Los malos tratos, ruidos inusuales y el cambio súbito de ambiente estresan al animal y con esto se presenta la liberación de noradrenalina y adrenalina, que inhiben el efecto de la oxitocina en la ubre, suspendiendo el reflejo de bajada de la leche (Villa-Godoy y Cols., 2003).
 

Cuando en el sistema de doble propósito, se cambia de amamantamiento restringido a crianza artificial, es probable que se dificulte la bajada de la leche debido a la influencia de la raza cebú en los animales cruzados (B. t. indicus x B. t. taurus), además de la ausencia del estímulo mecánico, auditivo y visual por parte del becerro. Por esto, se ha optado por el uso de la oxitocina sintética por vía intramuscular, ya que esta influye directamente sobre la glándula mamaria para que haya expulsión de leche (Villa-Godoy y Cols., 2003).
 

La aplicación de la oxitocina por vía intramuscular genera controversia, porque, por un lado, se busca generar el menor estrés posible en la sala de ordeño, pero por el otro, se requiere también que la vaca baje la leche, ya que, en el sistema de doble propósito, es la principal fuente de ingreso. Asimismo, se trata de evitar que la ubre de la vaca quede con leche residual para evitar la presencia de mastitis clínica o subclínica.  Es un hecho de que no todas las vacas se acostumbran a la aplicación de la oxitocina, manejo que les genera estrés y a su vez, inhibición de la bajada de la leche y presencia de leche residual que puede causar mastitis clínica y subclínica.
 

La epidemiologia estudia la distribución y los estados, eventos, o factores que determinan las enfermedades en una población (Organización Mundial de la Salud, 2017), y en el marco de la producción animal, su objetivo fundamental es promover y mejorar la salud de los animales dentro de las unidades de producción pecuaria, mediante el conocimiento del comportamiento de la enfermedad y de los factores que la determinan, con la finalidad de prevenirla. Esta disciplina utiliza medidas de frecuencia de las enfermedades como la prevalencia y la incidencia, para medir el impacto que genera la enfermedad.
 

La prevalencia es la proporción de una población dada, que se encuentra afectada por una condición médica (enfermedad o factor de riesgo). Se calcula comparando el número de individuos que presentan la enfermedad con el total de individuos bajo estudio, y se expresa usualmente como fracción, como porcentaje, o como número de casos por diez mil o cien mil individuos. La prevalencia puntual es la proporción de la población que tiene la enfermedad en un punto específico del tiempo. La prevalencia por periodo es la proporción de la población que tiene la enfermedad en algún momento durante un periodo dado, doce meses, por ejemplo, e incluye individuos que ya tenían la enfermedad al iniciar el estudio, más aquellos que la adquirieron durante ese periodo (Rothman, 2012).
 

La incidencia, por su parte, expresa el número de casos nuevos en un periodo de tiempo determinado. La medición de la incidencia inicia con poblaciones susceptibles libres de la enfermedad, en las cuales se mide regularmente la presentación de casos nuevos a lo largo de un periodo de seguimiento, y se define como el número de casos nuevos que se desarrollan en una población durante un tiempo determinado. La tasa de incidencia se define como el potencial instantáneo de cambio en el estado de salud por unidad de tiempo, durante un periodo específico, con relación al tamaño de la población susceptible en el mismo periodo (Moreno-Altamirano y Cols., 2000)
 

El seguimiento epidemiológico de la mastitis subclínica es importante porque esta es una enfermedad que no presenta signos clínicos, pero que afecta fuertemente la economía del rancho debido a reducciones en la cantidad y calidad de la leche. producida.
 

En el estudio de caso que se relata a continuación, se probó si mejorar las medidas de higiene del ordeño, logró disminuir los diferentes grados de mastitis subclínica, empleando para esto, la evaluación semanal del estado de salud de las glándulas mamarias de un hato bovino de vacas F1 (Holstein x Cebú) en un sistema de producción de doble propósito en el trópico, mediante la determinación de la prevalencia e incidencia de mastitis subclínica con la prueba de California.
 

Desarrollo de la investigación

El estudio de caso se realizó en el Módulo de Producción Bovina de Doble Propósito del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Ganadería Tropical (CEIEGT), del 26 de mayo al 19 de agosto del 2017.

Animales

Se utilizaron 86 vacas F1 (1/2 Holstein ? ½ Cebú) en producción, con distintos dias en lactación y diferentes edades. Los animales estuvieron en pastoreo rotacional en praderas conformadas por pastos introducidos (Brachiaria brizantha, Cynodon nlemfuensis) y pastos nativos (Paspalum spp). Durante el ordeño, los animales se suplementaron con aproximadamente un kilogramo de alimento comercial. Además, recibieron una suplementación de sales minerales a libre acceso.
 

Medicina preventiva

Las vacas estuvieron sujetas a un programa de medicina preventiva, el cual está diseñado en base a las necesidades del ganado del Centro de Enseñanza, y fue el siguiente:

  1. Aplicación de bacterina, 2 o 3 vías, una vez al año en abril.
  2. Aplicación vitamina ADE preparto, en abril y octubre.
  3. Diagnóstico de Brucelosis y Tuberculosis, noviembre y diciembre.
  4. Vacunación contra derriengue, en mayo.
  5. Vacunación de leptospirosis, en abril y octubre.
  6. Desparasitación, vacas en producción al secado.
  7. Desparasitación, vacas recién paridas, en enero, mayo a julio y noviembre-diciembre.
  8. Baño garrapaticida, en julio y septiembre.
  9. Baño mosquicida, en marzo, junio, septiembre y octubre.
  10. Detección y tratamiento de mastitis, diariamente.
  11. Pesaje, mensualmente.
     

Manejo durante el ordeño mecánico.

La sala de ordeño es tipo parada en paralelo, y cuenta con ocho unidades de ordeño distribuidas en dos líneas, cuatro del lado izquierdo y cuatro del derecho. Las vacas se arrean aproximadamente a las 7:00 am, del potrero hacia la sala de ordeño, que cuenta con un corral de recepción, con pasillos centrales que facilitan el tránsito de las vacas a su unidad de ordeño.
 

Manejo ordinario

Para el ordeño se colocan cuatro vacas de cada lado para iniciar con la limpieza de cada cuarto de la ubre. La rutina de ordeño requiere que el ordeñador use guantes de látex que se cambian cada ronda de 4 vacas. El ordeño se inicia lavando los pezones con agua potable, seguido de la aplicación directa con un atomizador del pre sellador, que se deja actuar de 15 a 30 segundos; después se secan los pezones con una toallita de papel que se desecha; enseguida se realiza el despunte de cada cuarto y a su vez se hace la prueba de tazón de fondo oscuro para observar si hay o no presencia de tolondrones; luego se conecta cada pezonera y se tiene cuidado que no caiga, o bien para ver si la vaca dejo de bajar leche para desconectarla(s). Se aplica a cada pezón un sellador por inmersión, formulado con base en un ácido orgánico natural. Las pezoneras se desinfectan entre vaca y vaca empleando primero agua potable para eliminar la leche residual de las pezoneras y después se sumergen en una cubeta con agua con cloro al 10%, cambiando el agua a discreción del ordeñador. Todos los días se mide y registra la producción de leche individual. Esta rutina se venía realizando desde algunos años, pero para este estudio, sólo se consideraron los datos de las cuatro semanas anteriores a la implementación de las nuevas medidas de higiene.
 

Medidas de higiene implementadas

Se implementaron ajustes a las medidas de higiene del ordeño, con el objetivo de mejorar la salud de la glándula mamaria y disminuir los casos e mastitis subclínica, particularmente los de grado severo, 2 y 3.
 

Además del uso de guantes de látex, se inició el uso de cubre bocas y cofia en los ordeñadores y se realizó un doble presello. También se estableció el ordeño manual al final del ordeño mecánico, con el fin de extraer la mayor cantidad de leche residual, y así disminuir el medio de proliferación de bacterias probables causantes de mastitis clínica y subclínica. La higiene del equipo de ordeño, se modificó en lo siguiente: Además de desinfectar las pezoneras entre vaca y vaca, se cambió el agua con cloro cada ocho vacas ordeñadas; también se realizó el cambio de todas las pezoneras por piezas nuevas, el cual se recomienda hacerlo cada 1200 usos (en promedio cada 6 meses) o cuando se reblandezcan y se agrieten (Jones, 2016). Además, después de ordeñar todas las vacas, se realizó diariamente una limpieza exhaustiva de pezoneras, mangueras y tubos colectores tanto de forma mecánica y manual. Para evaluar la efectividad de la implementación de nuevas prácticas, se emplearon las últimas ocho semanas del periodo de doce considerado para este trabajo.
 

Diagnóstico de mastitis subclínica

Se utilizó la prueba de California para el diagnóstico de mastitis subclínica (CMT por sus siglas en inglés; Schalm y Noorlander, 1959). La muestra se realizó previo al inicio del ordeño, de acuerdo al siguiente protocolo: 1) Se toma una muestra de leche de cada cuarto después de haber realizado el despunte y prueba de tazón de fondo oscuro (aproximadamente 2 ml); 2) Colocar casi de manera vertical la raqueta para nivelar la cantidad de leche de cada pozo de la raqueta; 3) Agregar la solución CMT en misma cantidad en cada uno de los pozos; 4) Mezclar en forma circular por 10 segundos; 5) Leer rápidamente la prueba ya que la reacción desaparece en 20 segundos.
 

La reacción se interpreta como: N, negativo no hay espesamiento, cuarto sano; T, trazas (posible infección) ligero espesamiento, mastitis subclínica; 1, positivo débil (infectado) espesamiento definido, pero sin formar gel, mastitis subclínica; 2, positivo evidente (infectado) espesamiento inmediato con formación de gel, infección seria; 3, positivo fuerte (infectado) formación de gel y elevación de la mezcla ?como huevo frito?, infección seria (Schalm y Noorlander, 1959).
 

Durante el estudio, se determinó la prevalencia de mastitis subclínica en el total de cuartos mamarios. No se tomaron en cuenta glándulas mamarias no funcionales y glándulas mamarias con mastitis clínica.

Análisis estadístico

Los datos originales fueron convertidos a prevalencias para su análisis estadístico. La prevalencia se calculó con la fórmula siguiente:

P=Nu?mero de cuartos con MS hoy/Total de cuartos sin MSC.

Dónde: El número de casos existentes al momento, fueron el número de glándulas mamarias (cuartos) que al realizar la prueba de california presentaron mastitis subclínica, desde trazas, y los grados 1, 2 y 3, además de aquellos clasificados como negativos. Para el total de glándulas mamarias no se contabilizaron glándulas mamarias ciegas o no funcionales, o con mastitis clínica. Además, se comparó el cambio de la prevalencia al considerar al grado trazas como mastitis subclínica.
 

El análisis estadístico consistió en un análisis de varianza para la variable de respuesta categórica, conteo por grado de mastitis subclínica, empleando un modelo con los efectos principales muestreo (1 al 12) como medición repetida y cuarto de la ubre (AI, AD, PI y PD) como efecto fijo. La efectividad del cambio de higiene tradicional vs higiene mejorada se verificó con un contraste ortogonal que comparó las semanas 1 a 4 contra las semanas 5 a 12. Los contrastes para comparar las glándulas mamarias fueron AI contra PD, AD contra PD y PI contra PD. Los análisis se realizaron con SAS versión 9.0 (SAS, 2013).
 

Resultados y discusión

Durante las 12 semanas de evaluación, se realizaron 749 pruebas de california en 86 vacas. El número total de glándulas mamarias funcionales evaluadas fue de 2820 de las cuales 1595 glándulas resultaron positivas a MSC (56.4%), y 1235 glándulas fueron negativas (43.6%).
 

El análisis de varianza mostró que tanto el efecto de la glándula mamaria (cuarto) como de la semana de muestreo fueron altamente significativos (P<0.0001). La diferencia entre las prevalencias de las semanas 1 a 4 (higiene del ordeño ordinaria), contra las semanas 5 a 12 (higiene del ordeño mejorada), fue altamente significativa (P < 0.0001). Las prevalencias de cuartos negativos fueron mayores a nivel altamente significativo (P<0.0001) para el cuarto PD, en comparación con los otros 3 cuartos, que a su vez presentaron prevalencias significativamente superiores (P < 0.0001) en mastitis subclínica.
 


 

La prevalencia en el total de glándulas mamarias con mastitis subclínica del presente estudio (Cuadro 1) fue mayor a lo que informaron Ávila-Téllez y Cols. (2002) con 33% de prevalencia en glándulas mamarias de vacas de doble propósito. Mekonnen y Cols. (2017) informaron de una prevalencia de 38% en glándulas mamarias de vacas de cruza de Holstein x Cebú.
 

La prevalencia de glándulas mamarias con grado trazas presentó una tendencia ascendente durante las 12 semanas, en tanto que la prevalencia semanal de las glándulas mamarias con grado 1 fluctuó del 8 % al 18 % (Cuadro 2).
 

Con los ajustes en la rutina e higiene del ordeño, se observó que la prevalencia de glándulas mamarias con grado dos y tres disminuyó. Al inicio del estudio (primeras 4 semanas), la prevalencia de MSC grado 2 y 3 fue de 19.4 % y de 9.9 % respectivamente, valores que descendieron en las semanas subsecuentes a 12.4 % y 4.4 % respectivamente (Cuadro 2).
 

La Figura 1 presenta los índices de prevalencia calculados considerando o no al grado trazas como mastitis subclínica. El resultado fue obvio, pues al incluir los conteos, se incrementa el valor porcentual del indicador. Lo relevante, es que cuando trazas no se consideró como mastitis sub clínica, la diferencia entre las primeras 4 semanas (manejo ordinario de la higiene) y las últimas cuatro (manejo estricto y aumentado de la higiene) las prevalencias fueron significativamente diferentes (P<0.0001), sucediendo lo contrario cuando trazas se incluyó como mastitis subclínica (P=0.3859).
 

Antes de realizar la intervención, las vacas tuvieron mayor probabilidad de desarrollar grados severos de mastitis subclínica. Existieron 1.63 y 2.45 veces más probabilidades de que una vaca ordeñada sin la corrección de las medidas higiénicas, desarrollase mastitis subclínica grado 2 y 3 respectivamente, en comparación con una vaca que estuviese bajo las nuevas medidas higiénicas.
 

La tasa de incidencia, indicó que, en una población de 100 glándulas mamarias expuestas durante una semana, existieron 32 casos de mastitis subclínica.
 

Figura 1. Prevalencia de mastitis sub clínica de acuerdo a la prueba de California, considerando o no en el cálculo, al grado trazas.
 

Conclusión

La prueba de California, como herramienta de diagnóstico, ayuda a vigilar el estado de salud de las glándulas mamarias de las vacas, permitiendo la detección de casos de mastitis subclínica nuevos, casos existentes y casos recurrentes.

Los ajustes de higiene (uso de guantes de látex, doble aplicación de presello, desinfección de pezoneras entre cada vaca) y eliminación de leche residual por ordeño manual, ayudaron a disminuir los casos más severos de MSC (grado 2 y grado 3) al paso de las 12 semanas. Es importante reducir la presencia de los grados más severos de MSC ya que se verá reflejado en la calidad y cantidad de la leche producida por vaca y del total de la producción.

Incluir el grado trazas como mastitis subclínica no fue una medida apropiada pues se sobreestiman las prevalencias y se pierde la oportunidad de detectar mejoras en grados de mastitis severos.
 

Referencias:

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