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Consejos prácticos para evitar la muerte de los terneros


Factores relacionados con la muerte perinatal


Traumatismos en el becerro por mal manejo durante la atención del parto distócico, uso incorrecto del extractor mecánico, fracturas de patas, costillas, columna, daño a pulmones, etc.


Daños al cerebro por hipoxia durante partos prolongados, asfixia, ingestión de meconio.


Enfermedades infecciosas IBR, Brucella, DVB, salmonelosis.


Desbalances nutricionales, carencias minerales sobretodo de Iodo o selenio, interacciones y toxicidades.


Hemorragia umbilical, hemorragia interna abdominal.


Partos prematuros.


Separación prematura de las membranas fetales.


Hipotermia.


¿Qué hacer para disminuir pérdidas de becerras al nacimiento?


Modificar conductas y prácticas.

Selección genómica para facilidad de parto.

Erradicar o controlar enfermedades como Brucella, IBR, DVB, salmonelosis.

Aplicar un buen programa de vacunación.

Cruzar a las vaquillas hasta que tengan el peso, la condición corporal y la edad apropiados. 340 kg, 15meses, 3.75 CC.

Determinar el porcentaje de mortalidad neonatal.

Mejorar el manejo del parto.

Proporcionar a las madres un área de partos limpia, seca y blanda donde se sienta segura del ataque de depredadores.

Desinfectar el ombligo. Dentro de los primeros 15 minutos PP. Aplicar con una jeringa Yodo al 10% o Clorhexidina al 0.5 %. Amarrar a 3 cm de la base. Cortar a 5 cm.

Evitar el hacinamiento o sobrepoblación. La convivencia entre animales de diferentes edades y procedencias, las temperaturas extremas, el exceso de humedad y el ruido.

Alimentar y tratar primero a los más jóvenes.

 

 



Diarrea neonatal


La diarrea es una de las enfermedades que afectan a las becerras desde la primera semana de vida. Provoca la muerte de muchas becerras y las que sobreviven presentan retraso en el crecimiento y bajo desempeño productivo.


Se caracteriza por la descarga anormal y frecuente de heces en cuya fisiopatología están involucrados 4 mecanismos: Hipermotilidad, hiperpermeabilidad, hipersecresión y malabsorción.


La diarrea altera de la homeostasis intestinal, afecta la digestión y la absorción de nutrientes, agua y electrolitos. Acelera la eliminación de inmunomoglobulinas, lo cual predispone al desarrollo de infecciones oportunistas en el sistema respiratorio (neumonías).







Tratamiento de la diarrea


El tratamiento oportuno y eficaz, fundamentado en un profundo conocimiento de la fisiopatología puede salvar la vida de muchas becerras.


Las diarreas virales son infecciones que se auto limitan y que no requieren un tratamiento dirigido a la eliminación del microorganismo. Algo semejante sucede en la diarrea por Cryptosporidium la cual puede ser controlada por la inmunidad mediada por células y otros mecanismos de defensa de la becerra al paso de algunos días.


El uso de medicamentos antimicrobianos es útil en los casos de diarreas bacterianas, especialmente en aquellas que producen cuadros septicémicos. Para controlar la infección se debe elegir el medicamento más efectivo contra el tipo de microorganismos involucrados.


Cuando se trata de una diarrea leve el tratamiento oral con antibióticos, protectores de mucosa y absorbentes puede ser suficiente. Las fórmulas antidiarreicas contienen bromuro de homatropina, caolín, pectina y carbon activado. El bromuro de homatropina inhibe la hipersecreción provocada por las toxinas bacterianas y actúa como un modulador de la motilidad intestinal. El Caolín y la Pectina tienen un efecto protector de la mucosa. El carbón activado absorbe las toxinas bacterianas y previene que hagan más daño.


El bromuro de prifinio un cuaternario de amonio con acción anticolinérgica específica de los receptores muscarínicos del tracto digestivo. Regula el peristaltismo y controla rápidamente los cólicos espásticos. Tiene un efecto antidiarreico y antiespasmódico con acción antisecretora.


Cuando la infección ha sobrepasado la barrera intestinal y se ha establecido una septicemia, la administración oral de antibióticos resulta ineficaz. En estos casos los antibióticos deben ser administrados por vía sistémica.


En todos los casos de diarrea, durante la fase aguda o inicial, sucede una rápida pérdida de enterocitos maduros. Una vez establecida la infección, las enterotoxinas bacterianas provocan hipersecresión de electrolitos y agua por parte de las células de la cripta. La destrucción de células produce atrofia de las vellosidades intestinales, inflamación del intestino y malabsorción  de líquidos y nutrientes. El aumento de la actividad peristáltica acelera el flujo en dirección caudal, reduce el tiempo de tránsito intestinal y aumenta la frecuencia de evacuaciones y la cantidad de heces.


Para el control de la inflamación intestinal se recomienda aplicar un antiinflamatorio no esteroidal (AINE) por su acción analgésica, antipirética y antiinflamatoria con actividad antiprostaglandínina. El bloqueo de la síntesis de prostaglandinas inhibe la hipersecresión en el intestino y reduce la severidad de la diarrea.


La parte mas importante del tratamiento consiste en restituir los líquidos y electrolitos perdidos. Las becerras recién nacidas con diarrea se deshidratan en poco tiempo, debido a que pierden agua desde los compartimientos extracelulares hacia el espacio intravascular y de allí al exterior a través del intestino. Hay también una pérdida importante de electrolitos (sodio, potasio y cloro), bicarbonato, inmunoglobulinas y glucosa. En casos muy severos los contenidos intracelulares de electrolitos y agua disminuyen a tal grado que sobreviene la muerte.


La cantidad de agua que se necesita para hidratar una becerra, se calcula multiplicando su peso por el porcentaje de deshidratación. Por ejemplo; una becerra de 40 kilogramos con un 5 % de deshidratación requiere 2 litros de agua.  El volumen de agua administrada debe ser ajustado diariamente de acuerdo con la severidad de la diarrea y el grado de deshidratación.


Guía para calcular el grado de deshidratación basado en los signos clínicos observables

 



Una solución oral de electrolitos debe contener iones de Na+, K+,Cl+ y HCO3-, compuestos alcalinizantes para la corrección del PH ( HCO3- o equivalentes del bicarbonato como citrato, acetato o lactato) y fuentes de energía para corregir las deficiencias y para el mantenimiento de las funciones vitales ( glucosa, aminoácidos y lípidos). Las preparaciones que incluyen la glicina favorecen la absorción intestinal de sodio y agua.


Durante la fase aguda de la diarrea (primeros dos días), la mucosa intestinal está severamente dañada. Por esta razón se aconseja no alimentar con leche a las becerras y solo administrar soluciones orales de electrolitos que le aporten suficiente energía. Pasados estos dos días se reinicia el consumo de leche, al principio diluida al 50% con agua, incrementando gradualmente la concentración hasta regresar a una dieta de leche sin diluir.


Se debe evitar diluir la leche con la mayoría de soluciones de electrolitos disponibles, porque hay evidencia de que interfieren con la acción de la renina, provocando una diarrea de tipo nutricional que puede agravar el cuadro ya existente. Para prevenir este problema se recomienda alternar la alimentación con leche diluida y la administración oral de la solución de electrolitos con al menos 4 horas de diferencia.


Cuando el daño a las células de las vellosidades intestinales es extenso, la hidratación por vía oral no es suficiente. En estos casos se recomienda la administración de fluidos, electrolitos y glucosa por vía endovenosa.


Prevención e higiene.




La prevención de las diarreas en las becerras depende de buenas prácticas zootécnicas, instalaciones, nutrición, la vacunación de las madres y la inmunidad proporcionada con el calostro.


En los establos lecheros es importante diseñar y aplicar un buen programa profiláctico que ayude a disminuir el nivel de desafío, mejorar las condiciones de crianza, reducir el estrés, optimizar la nutrición y mantener alejados los agentes infecciosos y todos los factores predisponentes de enfermedad que ponen en riesgo la vida de las becerras.

 



Las becerreras o jaulas individuales de intemperie son la mejor y menos costosa instalación para manejar becerras ya que facilita el aislamiento entre becerras sanas y enfermas. Deben ser construidas con materiales de fácil limpieza y deben ser colocadas sobre áreas limpias con buen drenaje. Para que se tenga un buen drenaje se debe construir un área con una capa de 20 cm de grava o piedra quebrada, sobre la cual se coloca una generosa capa de arena. Las jaulas deben cambiarse de lugar con frecuencia para evitar la acumulación de heces y la concentración de humedad. Esto proporciona comodidad a las becerras y las mantiene tibias, limpias y secas.


La higiene y el manejo de las instalaciones deben garantizar que las becerras no tengan contacto con heces contaminadas. Es muy importante que el personal que cuida y alimenta las becerras no lleve heces contaminadas de un lugar a otro. No importa la cantidad de heces que se lleven, una pequeña cantidad puede contagiar a muchas becerras.


Cuando se maneja una becerra enferma, la jaula debe lavarse y desinfectarse antes de alojar otra becerra en la misma jaula. Deben separarse los utensilios usados para cada becerra (Biberones, botes para alimento y agua). Estos deben estar elaborados con plástico o metal y deben de ser de fácil desinfección y limpieza entre usos.


Conclusión


Las causas de la diarrea neonatal y la forma de evitarlas son bien conocidas, sin embargo siguen siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en los establos lecheros. El reto para el productor es aplicar las mejores medidas de prevención y elegir los tratamientos más efectivos y adecuados que les ayuden a evitar la muerte de las becerras.




 


Neumonía

 


Las enfermedades respiratorias son la principal causa de muerte de becerras y causan grandes pérdidas económicas en la industria ganadera. Según el departamento de agricultura (USDA) el 25 por ciento de todas las muertes en las becerras antes del destete es debido a problemas respiratorios. El único problema mayor a este es la diarrea con un 60 por ciento. Las becerras se enfrentan a su primer desafío con problemas respiratorios a partir de las dos semanas de edad. 


Los bovinos son particularmente susceptibles a desarrollar enfermedades respiratorias, debido a que esta especie tiene una menor capacidad anatómica funcional.
  

  • Su nariz es pequeña, esto limita el flujo de aire, lo cual implica un mayor esfuerzo, especialmente bajo condiciones de estrés.
  • Su pequeña laringe se reseca y se irrita en casos de respiración rápida. Esto facilita el establecimiento de los microorganismos.
  • Sus pulmones son relativamente pequeños, la superficie total para la difusión del oxígeno es insuficiente para lograr una adecuada reserva ventilatoria.
  • La superficie total pulmonar bovino es equivalente a solo el 43 % del promedio en otros mamíferos. Consecuentemente el bovino usa 2.1 veces su volumen pulmonar para su respiración basal. El incremento en la frecuencia respiratoria causa mayor fricción sobre el epitelio respiratorio.


Las enfermedades respiratorias son más frecuentes y más severas en los bovinos jóvenes, debido a que la madurez funcional del sistema respiratorio se logra hasta los 12 meses de edad.


Las razas especializadas en producción de carne y particularmente las de doble músculo tienen una debilidad funcional aún mayor que otras razas.

 

Las razas lecheras tienen mejor condición respiratoria que las razas de carne y cuando su sistema inmune funciona correctamente están en menor riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias. No obstante, cuando las becerras lecheras son expuestas a desafíos que sobrepasan sus mecanismos de defensa, los microorganismos oportunistas causan bronconeumonías graves.  Esto sucede particularmente cuando las becerras enferman de diarrea y pierden grandes cantidades de inmunoglobulinas.


Las enfermedades respiratorias son consecuencia de la combinación de una variedad de factores como la susceptibilidad del animal, el medio ambiente, el estrés y la presencia de microorganismos patógenos.

Los microorganismos

 

 

La enfermedad

 


La enfermedad respiratoria bovina inicia con una bronquitis proliferativa generalmente causada por micoplasmas o virus del complejo respiratorio bovino, pasa luego a una neumonía exudativa debida a la proliferación de bacterias oportunistas como Pasteurella multocida, Histophilus somni y Mannheimia haemolytica que puede agravarse hasta neumonía supurativa con bacterias productoras de pus como Arcanobacterium pyogenes y Steptococcus pyogenes.


Se presenta desde la tercera semana de vida inicialmente como una bronquitis viral. Los signos clínicos son conjuntivitis, un ligero aumento de la temperatura corporal, secreción nasal de moco transparente y tos frecuente.


En condiciónes de estrés la enfermedad puede seguir su curso y establecerse una neumonía exudativa donde la tos puede desaparecer, pero los animales se ven deprimidos, dejan de comer, presentan fiebre y pueden morir. La mortalidad puede ser de hasta un 35 %.


Cuando la neumonía exudativa se complica con la proliferación de bacterias oportunistas como Histophilus somni o Mannheimia haemolytica  productora de leucotoxina, se produce un cuadro sobreagudo caracterizado por fiebre alta, disnea, anorexia y mortalidad de hasta el 65 %.


La bronconeumonía puede clasificarse en 4 grados, determinados por del daño causado al sistema respiratorio, los mecanismos fisiopatológicos implicados y la posibilidad de recuperación.


Grado 1.- Enfermedad subclínica.


Sucede cuando el sistema inmune del animal controla con éxito los patógenos y no hay una reacción inflamatoria significativa ni otros signos que indiquen una disfunción pulmonar obvia.


Grado 2.- Enfermedad clínica compensatoria.


Cuando el daño causado por los microorganismos provoca que el cuerpo del animal reaccione con una reacción inflamatoria.


Se activan algunos mecanismos que pretenden limitar el daño funcional en el pulmón en base a un principio de retroalimentación negativa. La hipoxemia estimula los centros respiratorios para incrementar la ventilación pulmonar. La presencia de micro partículas en el tracto respiratorio estimulan los mecanismos de limpieza del epitelio mucociliar. Actúan también algunos mecanismos que corrigen las deficiencias en el intercambio de gases.


En este grado la reacción inflamatoria y las adaptaciones funcionales son benéficas y generalmente no requieren tratamiento.


Grado 3.- Enfermedad clínica no compensable.


En este grado sucede ya un desequilibrio entre la enfermedad y la fisiología del animal. La reacción inflamatoria es muy violenta. Las reacciones del cuerpo agravan cada vez mas el déficit funcional de acuerdo con un principio de retroalimentación positiva.


La hipoxia tisular incrementa el metabolismo anaeróbico, se desarrolla acidosis metabólica y se agrava la acidosis respiratoria a través de la hipercapnia. La disfunción de los centros respiratorios da como resultado un despeje inadecuado de los epitelios mucociliares. El movimiento de células sanguíneas hacia los pulmones, ocasiona la concentración de cantidades excesivas de mediadores de la inflamación, enzimas proteolíticas y radicales libres.


Las bacterias participan de manera importante en el desarrollo de lesiones pulmonares que afectan la función respiratoria. Algunas como la Mannheimia liberan endotoxinas que cruzan la pared alveolar, activan los diversos mediadores de la inflamación y estimulan la presencia de neutrófilos.


Al aumentar el nivel de infección en los alvéolos se provoca mayor afluencia de macrófagos, linfocitos y leucocitos. La leucotoxina bacteriana provoca la muerte de los leucocitos y cuando el neutrófilo muere se liberan mas enzimas neutrofilicas y mas mediadores de la inflamación, radicales libres y enzimas proteolíticas que dañan severamente al tejido pulmonar.


Se producen exudados ricos en plasma proteico y fibrina que llegan por gravedad a ocupar los alvéolos y el parénquima pulmonar. Esto reduce el intercambio de gases. El animal aumenta el esfuerzo respiratorio pero la disfunción pulmonar impide la ventilación alveolar, la difusión de oxígeno del alveolo a los capilares, así como el paso de CO 2 de los capilares hacia los alvéolos y por lo tanto hay hipoxia.


El estrés inflamatorio es el resultado de un desequilibrio entre los mediadores proinflamatorios y los antiinflamatorios. El daño que causa la excesiva reacción inflamatoria es superior al daño ocasionado por los microorganismos.


Grado 4.- Enfermedad clínica irreversible.


En este grado las lesiones pulmonares generadas por los patógenos, las enzimas proteolíticas, los radicales libres liberados por las células de la inflamación y los daños inducidos por los mediadores de la inflamación, comprometen el nivel de desempeño productivo del animal e inclusive su supervivencia.


La trombosis de arterias, venas y vasos linfáticos en el parénquima produce destrucción de células y una consolidación del tejido pulmonar que se denomina hepatización.


Cuando la infección se hace crónica, la hipoxia y la trombosis provocan una necrosis isquémica. La fibrosis aísla y rodea el tejido dañado organizándose abscesos.


Los daños mecánicos al pulmón son irreversibles y dan como resultado la muerte del animal o animales sobrevivientes pero improductivos.


Signos clínicos




Diagnóstico


Los signos clínicos de la mayoría de las enfermedades respiratorias son muy similares, lo cual hace imposible determinar cuál es el microorganismo que está causando la enfermedad sólo con observar al animal. Por esta razón la ayuda de un laboratorio de diagnóstico es fundamental para determinar la causa específica. Con la información obtenida se puede elaborar un programa de vacunación que proteja a los animales contra los microorganismos identificados.


Prevención


Todas las medidas higiénicas, profilácticas y médicas son importantes en el control de la neumonía de las becerras.


En el diseño de un programa de control de las enfermedades respiratorias se deben considerar los siguientes principios de manejo:


1.- Control de las condiciones medioambientales que predisponen o aumentan la probabilidad de que se desarrollen enfermedades (Hacinamiento o sobrepoblación, convivencia entre animales de diferente procedencia y edades, temperaturas extremas, exceso de humedad y ruido).


2.- Ventilación correcta para un adecuado intercambio de aire.


3.- Instalaciones para partos, limpias, secas, espaciosas y con una cama adecuada.


4.- Asegurarse de que las becerras tomen calostro limpio y en cantidad suficiente dentro de los primeros 30 minutos de vida.


5.- Mantener a las becerras en alojamientos separados, limpios, secos y cómodos hasta las 12 semanas de vida.


6.- Alimentar y tratar a las becerras jóvenes primero para evitar la diseminación de enfermedades desde las becerras mayores hacia las más pequeñas.


7.- Mantener buenos registros para evaluar la efectividad y el costo de los tratamientos y del programa preventivo.


8.- Mantener un buen programa de vacunación de las madres.


9.- Recordar que los programas de vacunación pueden fallar si hay animales portadores incubando y diseminando enfermedades. Tal es el caso de los animales persistentemente infectados con el virus de la diarrea viral bovina (DVB).


10.- Mantener bajo control las enfermedades diarreicas y parasitarias.


Identificación oportuna de los animales afectados


Identificar animales afectados por las enfermedades respiratorias al caminar por los corrales de las becerras, no es una tarea fácil, se requiere de talento y experiencia para detectar y diagnosticar el problema de manera correcta. 


Las investigaciones descubrieron que los primeros signos de enfermedades respiratorias pasan desapercibidos para los trabajadores de las crianzas de becerras. Es posible que una becerra pase mucho tiempo enferma antes de desarrollar la tos espontánea. Para identificar los signos respiratorios oportunamente, es importante establecer un protocolo para evaluar a la becerra desde la cabeza hasta la cola. El objetivo es identificar a los animales enfermos antes que se desarrollen la tos y otros signos más severos.


Metodología para realizar una revisión completa


1. Observar a las becerras al momento de alimentarlas.


Hacer una observación preliminar de todas las becerras cuando se camina por el área de crianza. Anotar en una libreta las becerras que manifiesten lo siguiente:

  • Lentas para levantarse.
  • Se levantan con la espalda torcida o no ponen peso en una de las patas. 
  • Se paran y se echan con la cabeza y la nuca extendida.
  • Tienen la cabeza torcida o tienen una o las dos orejas caídas.
  • Con descarga nasal de color.
  • Tos espontánea.
  • Con pelaje áspero.


Primero revisar las becerras y después alimentarlas. Las becerras que no se levantan cuando se camina al lado de ellas, son las más fáciles de reconocer para iniciar su tratamiento.


2. Evaluar cada becerra individualmente. 


Ponerse un par de guantes desechables y traer un balde con agua y jabón para lavarse las manos entre becerra y becerra o cambiarse de guantes periódicamente. Esto es esencial para prevenir la transmisión de enfermedades.


Trabajar empezando por las becerras más jóvenes y terminar en las de más edad. Tener cuidado de no arrastrar el material de la cama de una becerra a otra.


Poner especial atención en la actitud y la apariencia de las becerras cuando se acerque al corral. Una becerra saludable responde al estímulo, mantiene la cabeza en alto y las dos orejas elevadas.


Cuando se tiene la sospecha de enfermedad, entrar al corralito, apretar la tráquea de la becerra con un poco de presión a la vez que se le sacude un poco. Poner atención para observar si tose.


3. Revisar la temperatura rectal. 


Se debe poner mucha atención a las becerras que presentan un aumento en la temperatura.


Las becerras normales mantienen una temperatura por debajo de 38.9 grados centígrados. Un aumento en la temperatura de 1 grado es un aviso de que hay una infección que se va a manifestar en las siguientes 12 horas.


4. Revisar ojos, orejas y descarga nasal. 


Después de identificar los problemas obvios en la primera revisión, seguir con la revisión de los ojos, las orejas y las descargas nasales con mayor cuidado. Evaluar la tasa respiratoria y el esfuerzo respiratorio. Se deben evaluar todas las becerras cuya respiración manifiesta movimiento excesivo del abdomen, las que tienen boca abierta o hacen ruidos al respirar.


Sumar los signos de temperatura, descarga nasal, tos, ojos y orejas de cada becerra  para poder identificar las becerras que necesitan atención inmediata antes que el problema sea más serio.


Las becerras infectadas con Micoplasma bovis, pueden tener además de los signos de una neumonía, infección del oído, artritis o una combinación de estas.


5. Revisar los ombligos y las articulaciones. 


Los ombligos y las articulaciones nos dan información importante sobre la salud respiratoria de la becerra. Estas áreas no deben ser dolorosas a la palpación. Asegurase de que los ombligos estén secos y que las articulaciones no estén inflamadas.


6. Seguir el protocolo de tratamiento desarrollado por un veterinario. 


Las medidas de prevención no siempre son bien llevadas en los ranchos ganaderos y las granjas lecheras. Por lo tanto la terapéutica juega un papel esencial en la reducción del impacto económico de la enfermedad. Los tratamientos deben ser aplicados de manera oportuna para prevenir el desarrollo de lesiones irreversibles que inutilicen al animal para desarrollar adecuadamente sus funciones productivas.


La estrategia de tratamiento debe ser dirigida en primer lugar a la supresión de los microorganismos, seguida de la regulación de la reacción inflamatoria y la corrección de los trastornos mecánicos.


Tratamiento


1.- Supresión de los microorganismos:


Los antibióticos deben ser aplicados tan pronto como sea posible. En términos de tiempo la bronquitis primaria tiene una duración de un día, evoluciona a neumonía exudativa en los próximos tres días y pasa a neumonía supurativa en los tres días siguientes. Esto significa que si una becerra ha sufrido bronconeumonía durante 7 días y no se ha recuperado, es posible que el daño en sus pulmones sea tan severo e irreversible que haga incosteable el tratamiento. Es importante definir un tratamiento de primera elección, fácil de administrar y que aplicado oportunamente nos ayude a resolver la mayoría de los casos clínicos.


El tratamiento tradicional considera que el antibiótico se administre en cantidades suficientes y por un tiempo prolongado.


Los antibióticos bactericidas como las penicilinas son recomendables solo en la etapa temprana de la enfermedad. Cuando se administran en etapas avanzadas pueden contribuir a agravar el cuadro, debido a que atacan la pared celular provocan la destrucción de las bacterias y en consecuencia la liberación de endotoxinas.


Los antibióticos bacteriostáticos como las sulfas y la oxitetraciclina o los bactericidas como la enrofloxacina y el florfenicol están indicados cuando la infección bacteriana ya está bien establecida.


Los macrólidos tienen un amplio espectro antimicrobiano, son activos contra Mycoplasma, su efecto es de larga acción.


La marbofloxacina es un antibiótico de amplio espectro, bactericida, concentración dependiente y que ataca los elementos internos de las bacterias (material genético) pero no descompone la pared. Esto evita la salida de las endotoxinas y reduce significativamente el riesgo de muerte por choque toxico sistémico.


El florfenicol es activo contra un amplio rango de bacterias Gram negativas y Gram positivas. Es altamente eficaz contra las bacterias involucradas en las enfermedades respiratorias de los bovinos (M. haemolytica, P. multocida, H. somni y Mycoplasma bovis).


2.- Regulación de la reacción inflamatoria y corrección de los trastornos mecánicos:


Esta es la parte más importante del tratamiento si consideramos que en los casos de bronconeumonía, la excesiva reacción inflamatoria es responsable de la mayor parte de los daños causados al sistema respiratorio.


Controlar el estrés inflamatorio reduce la severidad del cuadro clínico y favorece el intercambio de gases en becerros neumónicos. Ayuda a evitar los daños irreversibles al pulmón, controla la fiebre, la anorexia y la disnea y favorece la recuperación de las funciones vitales como la capacidad de movimiento, comer y beber.


Los antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) tienen un amplio margen de seguridad y una potente acción antiinflamatoria. Actúan de 4 modos diferentes sobre la reacción inflamatoria; los dos primeros inhiben la fase vascular de la inflamación: inhiben las ciclooxigenasas (COX1 y COX2) y bloquean los receptores de las prostaglandinas. Los dos siguientes inhiben el paso a la fase celular de la inflamación inhibiendo la 5-lipooxigenasa y la migración (quimiotactismo) de los leucocitos polimorfonucleares.


Los AINEs inhibidores selectivos de ciclooxigenasas 2 (COX2) no actuan sobre las ciclooxigenasas 1 (COX 1), denominadas constitutivas y que están presentes en todas las células, principalmente en estómago, pulmones y riñones. Esta característica beneficia al animal al reducir el riesgo de efectos secundarios negativos (irritación gastrointestinal, toxicidad renal e inhibición de la coagulación).


En los casos más severos de neumonía, cuando se presentan reacciones inflamatorias muy agudas, broncoespasmos, y edema, se recomienda la aplicación de una dosis inicial de un antiinflamatorio esteroideo, broncodilatadores y diuréticos.


La observación sistemática de los animales y la vigilancia de las medidas de prevención son el factor más importante en el control de la neumonía enzootica de las becerras. El tratamiento de los animales enfermos debe ser administrado en cuanto aparecen los primeros signos y de acuerdo con el grado de la enfermedad. El objetivo es evitar que la enfermedad evolucione hasta causar daños irreversibles en el organismo que inutilicen la función productiva de los animales o les causen la muerte.


 


Fuentes consultadas:

1.- Baker JC, Ames TR. Ruminant respiratory system.(2002).

2.- Lekeux P. BRDC and the modulation of lung inflammation. Vet J. (2006).

3.-.Food Animal Production Medicine, School of Veterinary Medicine, Madison, Wis. Dairy-herd/articles “Check calves from head to tail". (2011).

Alfonso Torres, D.V.M.,Ph.D. The pathogenesis and clinical management of neonatal diarrea. (1988).

Abelardo A. Martinez M.V.Z. Ph.D.Manual de crianza de becerras (2003

COMENTARIOS

Luis G. Sanchez-Sanabria | Central, Paraguay
10 de Jun, 2021 02:50:25 pm

RESPONDER

Excelente información, gracias por compartir.

Dr. Iñiguez Torres

Andrés Jaime | CDMX, México
10 de Jun, 2021 09:57:37 pm

RESPONDER

Muy completa y basta información excelente trabajo de publicación. ¡Se agradece!

Eligio Ramiro López | Oaxaca, México
12 de Jun, 2021 12:58:41 pm

RESPONDER

Excelente información y muy completa, describe con muchos detalles el problema. Yo le pongo un 10 de calificación a este médico.

Gracias por compartirla y en horabuena. ¡Un saludo!

Miguel Malaga | Veracruz, México
12 de Jun, 2021 06:55:13 pm

RESPONDER

Felicidades por su aportación, lo más importante en una producción de leche o carne, es contar con un asesor ISPA, un MVZ. Para así detectar a tiempo las posibles causas de origen de la patología animal, dar el Dx y Tx adecuado.

Bulmaro Pelagio | Guerrero, México
23 de Jun, 2021 03:01:14 pm

RESPONDER

Excelente artículo, lo pueden poner para descargar en PDF por favor.

Pecuarios .com | Tlaxcala, México
23 de Jun, 2021 04:53:43 pm

Buenas tardes, le comentamos que en la parte de arriba de la nota, se encuentran las herramientas para compartir en las diferentes redes sociales, así como la opción de poder descargar el contenido en formato PDF.

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