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Transferencia de inmunoglobulinas calostrales en búfalos (Bubalus bubalis)

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  • Mayo 12, 2020
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RESUMEN

Para calificar la transferencia pasiva de inmunidad en crías bufalinas se determinó la absorción de inmunoglobulinas calostrales. Se utilizaron 69 crías provenientes de seis unidades de producción ubicadas en la Zona Norte del Estado Táchira. Por cada animal se obtuvo, mediante venopunción yugular, dos tubos de ensayo con muestras de sangre a las 24 horas después del nacimiento y posterior consumo del primer calostro. Las pruebas utilizadas en la determinación de la transferencia pasiva de inmunidad fueron la precipitación de las inmunoglobulinas en el Test del Sulfito de Sodio (Na2SO3) y la medición de la actividad de la enzima Gamma Glutamil Transferasa (GGT) por Cinética-Colorimétrica mediante un Fotómetro Clínico Omega 3. En ambos casos se utilizó el suero sanguíneo, por lo tanto, cada muestra recolectada fue centrifugada para retraer el coágulo. La calidad del calostro que consumieron los animales en estudio fue clasificada como superior en un 80,82 % de los casos y el resto en moderada. Según el Test del Sulfito de Sodio la absorción de inmunoglobulinas fue adecuada en un 53,62 % de las muestras, parcial en 26,09 % y nula en un 20,29 %. La GGT obtenida fue de 644,69 ± 626,14 U/L; el 21,73 % de las lecturas obtenidas presentaron valores menores a 200 U/L indicando alteración en la transferencia de la inmunidad pasiva. Estos dos métodos arrojaron  porcentajes similares en el caso de la transferencia pasiva de inmunidad inadecuada. Se obtuvo una correlación positiva (P<0,01) entre la concentración de inmunoglobulinas en el calostro y las lecturas obtenidas en el Test del sulfito de sodio y el GGT. Los dos métodos utilizados permitieron calificar la transferencia de inmunoglobulinas calostrales en las crías bufalinas.

Palabras Claves: Calostro, Inmunidad, Inmunoglobulinas, Transferencia, Búfalos.  

INTRODUCCIÓN

La cría de búfalos en Venezuela representa otra alternativa de producción de alimentos que cobra día a día mayor importancia. Esto se debe a su gran potencial genético para la producción de leche y adaptación en áreas marginales con suelos caracterizados por su baja fertilidad, mal drenaje y marcada estacionalidad en la precipitación, lo que conduce a que la productividad del vacuno se vea comprometida (Piedrahita et al., 1994).

Los bovinos nacen con un sistema inmune incapaz de protegerlos durante sus primeros días de vida, por lo que dependen de la transferencia pasiva de inmunoglobulinas maternas presentes en el calostro. Estas entran al torrente sanguíneo a través del intestino y protegen al animal hasta que su sistema inmune llega a ser funcional (Rodríguez et al., 2010).

Debido al tipo de placentación en la hembra bufalina que no permite el paso de anticuerpos de la madre al feto, los neonatos nacen bajo una condición de hipoinmunocompetencia, lo que origina un déficit en su respuesta inmune, situación que sólo puede corregirse con la transferencia de inmunidad natural pasiva a través del calostro (Aricada et al., 2004).

Quiroz et al. (1998) afirmaron que una falla de la transferencia de inmunidad pasiva resulta en una hipogamaglobulinemia, la cual predispone a los animales a diversas infecciones, tales como la onfalitis, onfaloflebitis, artritis séptica, septicemia, neumonías y enteritis que cursan con diarrea. Las pérdidas económicas que se generan como consecuencia de la morbilidad y mortalidad de los animales son cuantiosas. Por esta razón, es importante que se conozcan las características del calostro y las técnicas de administración de este para proveer una adecuada inmunidad a los becerros.  

El tiempo que transcurre desde que la cría nace hasta que se le suministre el calostro es de vital importancia, ya que existe un período óptimo de absorción de inmunoglobulinas a través del intestino delgado hacia el torrente sanguíneo. La permeabilidad  es mayor   las primeras horas   de   vida,  siendo  el  período  de   más  absorción las primeras 4 horas y disminuye al pasar el tiempo, dejando de funcionar a las 24 horas de vida (Aricada et al., 2004).

Por lo anterior, las primeras horas en la crianza y desarrollo de la bucerra son vitales en cualquier finca lechera por tratarse de los futuros reemplazos de las hembras en producción. Un adecuado manejo en esta fase no sólo garantiza la disminución de la morbilidad y mortalidad, sino que, además, permite economizar recursos erogados por tratamientos, pérdidas por falta de desarrollo y retraso de la producción, considerándose primordial lograr una búfala saludable y productiva. Lo esencial para alcanzar estos objetivos es lograr la adecuada transmisión de inmunidad a las crías.

Innumerables investigaciones con bovinos han demostrado la importancia de suministrar calostro y lograr una concentración apropiada de inmunoglobulinas (Igs) séricas en las crías recién nacidas, ya que los animales con bajas concentraciones de estos compuestos presentan una alta mortalidad, incidencia de diarreas y bajas ganancias de peso, lo que se traduce en un mayor tiempo para alcanzar la edad y el peso adecuado en la pubertad y, por ende, el parto; generando así pérdidas económicas por el mantenimiento de animales con atrasos para comenzar su ciclo productivo (Elizondo, 2007).

Según García et al. (2006) se han desarrollado diferentes formas de medir el estado de la transferencia de inmunidad pasiva en las terneras. La inmunodifusión radial y las pruebas ELISA, son  los  únicos  análisis  que  miden directamente la concentración de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo.

Considerando el impacto económico que tiene en la ganadería la falla en la transferencia de inmunidad pasiva que se produce debido a las altas tasas de mortalidad de las crías, los costos de tratamientos terapéuticos y retardo en el crecimiento, se llevó a cabo esta investigación con el objetivo de evaluar la transferencia de inmunoglobulinas calostrales en crías bufalinas y, así, calificar su estado inmunológico.

MÉTODO

Para calificar la absorción de las inmunoglobulinas calostrales se utilizaron 69 crías bufalinas procedentes de tres fincas ubicadas en el municipio García de Hevia y tres en el municipio Panamericano del estado Táchira, Venezuela.

Las razas presentes fueron Murrah, Mediterráneo y animales producto de diferentes mestizajes entre estas dos. El rebaño de hembras estaba conformado por 432 búfalas en el predio de menor tamaño y por 1400 en el de mayor superficie, con una producción promedio de 1.260 litros en 258 días de lactancia. La producción diaria por búfala se ubicó en los 4,9 litros, observándose valores de 6,2 litros/día/búfala en el único sistema de producción que suministraba alimento concentrado al momento del ordeño.

En todos los sistemas bufalinos muestreados el manejo brindado a los bucerros fue similar. Debido a que el ordeño era con apoyo de la cría, el animal mantenía contacto con la madre hasta el momento del destete. Por tanto, el consumo de calostro en sus primeros días de vida fue a voluntad por amamantamiento natural. 

La calidad del calostro, según la concentración de inmunoglobulinas que consumieron las crías pertenecientes al estudio fue clasificada como superior en un 80,82 % de los casos y en el 19,18 % restante como moderada (Arellano et al. 2017).

Para determinar la transferencia de las inmunoglobulinas calostrales en las crías se utilizó muestras de sangre extraída a las 24 horas después del nacimiento, recolectando dos tubos  de ensayo por cada animal. 

Se utilizó la prueba del Test del sulfito de sodio (Na2SO3) descrita por García et al. (2006). Esta prueba es efectiva y rápida, permite tamizar un elevado número de crías en un mínimo tiempo y con un equipo básico, lo cual hace posible su utilización en condiciones de campo. Se basa en la precipitación de las inmunoglobulinas del suero por las sales del sulfito de sodio, con una confiabilidad aproximada del 93 %. 

También se midió la actividad de la enzima gamma glutamil transferasa (GGT), que es directamente proporcional a la concentración de inmunoglobulinas séricas absorbidas después de la ingestión del calostro. Según Kraff y Dürr (2000) en terneros, corderos y cabritos la aparición de un considerable aumento de la actividad de la enzima gamma glutamil transferasa depende de la ingestión de calostro en el período perinatal temprano (6 – 48 horas post nacimiento), puesto que el calostro es muy rico en gamma glutamil transferasa. Esta particularidad permite utilizar la determinación  de esta enzima para controlar indirectamente la ingestión de calostro en recién nacidos.

En ambos casos se utilizó el suero sanguíneo, por tanto, cada muestra recolectada fue centrifugada para retraer el coágulo. A continuación se describe el procedimiento empleado en cada una de las pruebas realizadas: 

1.- Test de turbidez del sulfito de sodio (Na2SO3)

Se prepararon soluciones de sulfito de sodio en 3 concentraciones diferentes (P/V): 14 %, 16 % y 18 % en 100 ml de agua destilada y se almacenaron en frascos oscuros a temperatura ambiente hasta finalizar la prueba. Luego, se adicionó 0,1 ml de suero a 1,9 ml en cada una de las soluciones de sulfito de sodio contenidas en tubos de ensayo. Después se agitaron para dejarlas en reposo en una gradilla durante una hora y a temperatura ambiente para permitir la precipitación. Las muestras se clasificaron negativas si no hubo precipitación y positivas si se presentó cualquier tipo de precipitado. La concentración de inmunoglobulinas y absorción de las mismas se estimó basada en los resultados de precipitación como lo muestra la Tabla 1.


2.- Actividad de la enzima gamma glutamil transferasa (GGT)
 

La actividad de la GGT se midió utilizando un Fotómetro Clínico Omega 3 y un kit comercial (INVELAB S.A.) para determinar GGT en suero por Cinética-Colorimétrica. Para la prueba se  mezcló 500 µl del reactivo del kit con 25 µl del suero a analizar e, inmediatamente, se realizó la lectura en el equipo bajo las siguientes instrucciones: Longitud de Onda, 405 nm, agua destilada como blanco, lectura del aumento de absorbancia cada 30 segundos, durante 2 minutos (4 lecturas). El valor obtenido es la actividad de la GGT expresada en U/L.

Análisis estadístico

Las lecturas obtenidas en el test de turbidez del sulfito de sodio se analizaron mediante un estudio de frecuencia. A los valores de la actividad de la GGT se les aplicó estadísticas descriptivas.  

Se determinó, mediante el método de Pearson, la correlación existente entre la transferencia de inmunoglobulinas obtenida a través de las dos pruebas empleadas y la calidad del calostro que consumieron los animales evaluados.

Los análisis fueron realizados con el programa estadístico IBM SPSS Statistics, Versión 24.

RESULTADOS

La  absorción de inmunoglobulinas calostrales en las crías bufalinas muestreadas  después de 24 horas del nacimiento y posterior consumo del primer calostro, obtenida mediante el test del sulfito de sodio (Na2SO3), se presenta gráficamente en la Figura 1.


La actividad de la enzima gama glutamil transferasa (GGT) presentó una media de 644,69 U/L, desviación estándar de 626,14 U/L, coeficiente de variación 97,12 %, un valor mínimo de 32,50 U/L y máximo de 3500 U/L.        
  

El análisis de correlación por Pearson indicó relación positiva (P<0,01) entre la concentración de inmunoglobulinas del calostro con las lecturas del test del sulfito de sodio (r = 0,46) y la actividad de la enzima gamma glutamil transferasa (r = 0,38).

DISCUSIÓN

Según los resultados representados en la Figura 1 el 53,62 % de las crías muestreadas lograron tener una absorción de inmunoglobulinas calostrales en forma adecuada. Sin embargo, resulta preocupante el alto porcentaje de animales que obtuvieron una absorción  parcial  o  nula, a  pesar  de  que la calidad del calostro fue clasificada entre moderada y superior. El escenario anterior permite inferir sobre fallas en el consumo adecuado de calostro en las primeras horas de vida. Guzmán (2012) obtuvo una situación más favorable cuando evaluó la transferencia de inmunoglobulinas en 25 becerros mediante la prueba de sulfito de sodio, en este caso 68 % presentaron una absorción adecuada, un 20 % de forma parcial y el 12 % restante no absorbió adecuadamente inmunoglobulinas calostrales.

Los valores de GGT obtenidos presentan un rango amplio (644,69 ± 626,14 U/L)  debido a la alta variabilidad de las lecturas obtenidas. Aricada et al. (2004) reportaron en lecturas de GGT realizadas a terneros holstein x cebú a las 24 horas después del consumo del primer calostro valores de 918 ± 132 U/L y 852 ± 607 U/L, en sistemas de lechería especializada y tradicional, respectivamente. Los autores citados consideraron que valores inferiores a 200 U/L de GGT indican alteraciones en la transferencia de inmunidad pasiva en terneros, con un 80 % de sensibilidad y un  97 % de especificidad. Tomando en cuenta esta referencia, el 21,73 % de las lecturas de GGT obtenidas en este ensayo se incluyen en la situación descrita. Igualmente, Cseh et al. (2008) evaluando la actividad de la gama glutamil transferasa sérica para determinar si la misma es un buen indicador del grado de transferencia pasiva recibida por becerros a través de la ingestión de calostro, obtuvieron una actividad promedio de la gama glutamil transferasa de 20,74±14,38 U/l pre-calostrado y 1298 ± 855 U/l 24 horas post ingestión de calostro.

Como era de esperarse se obtuvo una correlación positiva entre la concentración de inmunoglobulinas en el calostro y las lecturas obtenidas de la transferencia de estas en las crías evaluadas mediante las dos técnicas utilizadas. Los coeficientes de correlación obtenidos no fueron tan altos, ya que la cantidad de inmunoglobulinas que son transferidas no depende solamente de la concentración de estas en el calostro, sino de otros factores como el momento del primer consumo y de la cantidad ingerida en las primeras 12 horas.    
 

CONCLUSIONES

Los dos métodos utilizados para determinar la transferencia de inmunoglobulinas calostrales arrojaron porcentajes similares en el caso de transferencia pasiva de inmunidad inadecuada.

Los resultados obtenidos demuestran que en las unidades de producción muestreadas existen prácticas de manejo inadecuadas en las primeras horas de vida del animal que inciden en casos de falla de transferencia de inmunidad pasiva.

AGRADECIMIENTOS

El autor desea agradecer al Médico Veterinario Carlos Moreno e Ingeniero Jesús Contreras por la colaboración prestada.

REFERENCIAS

Arellano, E., García, J. y Vivas, F. (2017). Calidad del calostro de búfalas (Bubalus bubalis) en la zona norte del estado Táchira, Venezuela. Revista Científica UNET, 29(1), 68-73.

Aricada, H., Bedoya, R., Del Pilar, A., Heredia, C., Maldonado, A., Peláez, C. y Ceballos, A. (2004). Competencia inmunológica en la primera semana de vida en terneros mantenidos bajo dos sistemas de producción de leche. Revista Colombiana de Ciencias Pecuarias, 17(2), 167-172.

Campos, R., Fairut, A, Loaiza, V y Girlado, L.  (2007).  El calostro: herramienta para la cría de terneros. Trabajo de Investigación, Universidad Nacional de Colombia. Departamento de Ciencia Animal.

 Cáceres, B. y Elizondo, J. (2013). Transferencia de inmunidad pasiva en bucerras y bucerros y su influencia en la etapa de pre-destete. Agron.Mesoam, 24(2), 277-284.

Cseh,S., Soler, J., Lloberas, M y Peralta, M. (2008). Evaluación de la actividad de la gama glutamil transferasa sérica como predictor del grado de transferencia de inmunidad pasiva en terneros de tambo. Rev. Med. Vet. (B. Aires), 89(6), 206-208.

Elizondo, J. (2007). Importancia del calostro en la crianza de terneras. Agron.Mesoam, 18(2), 271-281.

García, J., Albornoz, O y Vela, D. (2006). Determinación de inmunoglobulinas séricas de origen calostral en terneros recién nacidos. Boletín Técnico 6. Serie Zoológica 2,77-85.

Guzmán, A. (2012). Efectos en la salud asociados con el fracaso de la transferencia de la inmunidad pasiva en becerros recién nacidos en Cajeme. Tesis de Grado. Instituto Tecnológico de Sonora, México.

Kraff, W. y Dürr, U. (2000). Diagnóstico clínico de laboratorio en veterinaria. Editores Médicos, S.A. Madrid, España.   

Piedrahita, M., Hahn, M., Ojeda, A y Burguera, R. (1994). Caracterización de la producción del Búfalo (Bubalus bubalis) en Venezuela. I Cursillo de Búfalos. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Ciencias Veterinarias.

Quiroz, G., Bouda, J., Medina, M., Nuñez, L y Yabuta, A. (1998). Impacto de la administración y la calidad del calostro sobre los niveles de inmunoglobulinas séricas en becerros. Veterinaria México 29 (2), 15-21.

Rodríguez Z, J., Noguera S, L. y Elizondo S, J. (2010). Manejo de las terneras recién nacidas para lograr una adecuada inmunidad pasiva. Agron.Mesoam,21(1), 143-151.

COMENTARIOS

Eduardo Koppel | Tabasco, México
13 de May, 2020 09:45:40 am

RESPONDER

Muy buen artículo. ¡Felicidades! mi pregunta es, ¿se consideró la edad o número de partos de las búfalas y se consideró la cantidad de calostro consumido? Me podría dar otra respuesta. Saludos...

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