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Modelo de 360 grados, nueva ganadería autosuficiente en Argentina

  • Clarín Rural
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  • Octubre 02, 2017
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  • Genética propia, cría, recría, invernada, terminación a corral y la venta en carnicerías de la carne que ellos mismos producen; así es el modelo 360º de la ganadería El Caburé

Convencidos de que la excelencia en el campo debe refrendarse con prolijidad, profesionalismo y astucia en la gestión, “Ganadera El Caburé” le agrega otro condimento al negocio: la autosuficiencia a lo largo de todo el ciclo. Genética propia, cría, recría, invernada, terminación a corral y el deseo firme de subirse al escalón de la venta en carnicerías de la carne que ellos mismos producen, es el “modelo de 360 grados” de esta empresa con más de 50 años de trayectoria en el negocio.

“Una de las claves es el autoabastecimiento de los insumos a lo largo de todo el ciclo ganadero, o sea, la genética con toros y madres, los alimentos, pero también semillas propias de pasturas, postes y hasta los caballos para el trabajo, buscando la mayor eficiencia y la excelencia en zonas climáticamente marginales”, explicó a Clarín Rural el presidente de El Caburé, Rafael Mortarotti.

Esta zona semiárida tiene veranos con altas temperaturas e inviernos con heladas importantes, sumado a un régimen hídrico monzónico irregular (de 500 a 800 milímetros/año).

Tienen tres administraciones y siete establecimientos, distribuidos en tres provincias (Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán). El manejo de hacienda de distintas categorías y necesidades nutricionales obliga a una administración minuciosa para que no se escurran las ganancias. Suman alrededor de 58.000 hectáreas con 32.000 hectáreas de pasturas en producción y 4.800 hectáreas de agricultura, casi en su totalidad, pensada para ser convertida en carne.

Ganadera El Caburé forma parte del Grupo Argenti, dedicado a distintos agronegocios. Argenti Lemon produce, vende y exporta fruta fresca y derivados industriales; Bulacio Argenti produce caña de azúcar y granos; también cultivan uva en San Juan y producen peras y manzanas en el Valle del Río Negro.

Los números que sirven como carta de presentación de El Caburé son su rodeo de 14.100 animales, un 85% de preñez y 76% de destete. Ese 9% de diferencia entre preñez-destete cobra importancia pensando en la media del NOA 13,5% y el 11% conseguido en campos CREA de la región. Así y todo, apuntan a lograr un 7%. “Menos es imposible por los montes y las altas temperaturas”. Con todo, produjeron 1,62 millones de kilos de carne durante el ciclo 2016/17 y proyectan 2,20 millones (35% más) para 2017/18.

Todo empieza en la cabaña Brangus “Las 3 H”, donde trabajan con transferencia embrionaria, fertilización in vitro e inseminación artificial. “La cabaña tiene muchos años, pero en 2000/01 hicimos un cambio brusco, decidimos crecer rápidamente en vientres y armamos los campos de cría con una inversión importante y embriones de Las Lilas”, apuntó Mortarotti.

Hace mucho que no compran ni un animal, toda la provisión es “in house”, son sus propios clientes. Esto, además de permitirles ir moldeando al animal deseado, acota las posibilidades de contagio de enfermedades al mantener la tropa sin contacto con “forasteros” de otros establecimientos.

“Con los reproductores se hacen importantes trabajos en cuanto a su funcionalidad como padre, dándolos de alta con una última prueba de calidad seminal, dan servicio su primer año en nuestro establecimiento y luego se ponen en disponibilidad para su venta (toros, semen y embriones), lo que asegura que los toros funcionan realmente a campo y tienen la rusticidad adecuada para esta zona marginal”, resumió Mortarotti.

“La ventaja de ser nuestros propios clientes a lo largo de los distintos eslabones de la cadena es que, por ejemplo, no dependemos del precio del ternero para que nos den los números en el feedlot, ni del predio del maíz, nosotros tenemos todo”, simplificó.

En el oeste de Santiago del Estero y sureste de Catamarca está la cabaña, y se hacen la cría y recría de hembras. Los tres feedlots, están uno en Catamarca y dos en Tucumán. En 2016/17 los animales entraron con 235 kilos y salieron con 364 kilos 112 días después (129 kilos por cabeza, 1,15 kg/día). Para 2017/18 proyectan 250 kilos de peso en la entrada, 390 de salida en 115 días de corral para sumar 140 kg/cabeza.

Uno de los secretos para ajustar raciones y tomar decisiones en bases firmes es la identificación electrónica individual en 1.300 novillos y balanzas de pesada de hacienda con transferencia de datos vía bluetooth para que “la información viaje rápido y llegue a quienes tienen que tomar las decisiones”.

“La trazabilidad electrónica nos da seguridad en la información fundamentalmente, con esta herramienta vos sabés exactamente cuánto pesa un animal el día que entra y podés ir haciendo un seguimiento”, explicó Mortarotti. Y apuntó: “No hay margen de error y esto permite sacar estadísticas más generales de las tropas”.

Otra herramienta que aporta a la sintonía fina es la de las ecografías para medir carcasa. “Lo hemos hecho alguna vez puntual, pero el tema es que en Tucumán no hay veterinario que lo haga, tiene que venir gente de Buenos Aires, lo que lo hace poco práctico y oneroso si tiene que venir una vez por semana”, contó Mortarotti. Y agregó: “Estamos pensando seriamente en capacitar al ingeniero de nuestro campo, comprar un ecógrafo y que él haga el trabajo”.

Cuando Mortarotti piensa en lo que han mejorado, resalta cómo han ido formando equipos de trabajo para producir en zonas marginales además de haber ido adquiriendo tecnologías para producir más eficientemente porque “en estos negocios de grandes volúmenes hay que ser muy eficientes”, reconoció. También se buscan acuerdos con entidades científicas prestigiosas.

“Hemos ido perfeccionando la gestión, que no es un tema menor cuando tenés 8 campos en 3 provincias distintas, con terneros que nacen en un establecimiento y se recrían en otro, y terminan en el feedlot de un tercero, cuando es así la gestión es engorrosa”, resumió Mortarotti.

En el debe, está avanzar en la cadena. “Para producir un novillo estamos entre 18 a 22 meses desde que el ternero nace hasta su venta, y de pronto ese novillo se transforma en media res que llega a la carnicería y multiplica su valor”, cerró Mortarotti. El desafío está planteado.

La agricultura es una aliada

El estiércol de los corrales es un desecho incómodo para los feedlots. Por eso, en El Caburé lograron darle una utilidad. Estoquean la bosta que sacan de los corrales una vez al año para esparcirla con una estercolera en los lotes destinados a soja, maíz, trigo y garbanzo.

En lo que respecta a la agricultura (pensada decididamente para “bailar al ritmo” de la producción de carne) de las 4800 hectáreas sembradas, 3700 son propias y 1100 alquiladas. Para esta campaña mantuvieron la superficie sembrada pero con un 35 por ciento más de superficie propia.

“Se hace fundamentalmente maíz para silo (que va para las recrías y el feedlot) y para grano (para el feedlot), la soja se siembra por rotación y se vende como grano”, contó Mortarotti.

Es un clásico del Norte: para evitar el costo de fletes, la agricultura es para la ganadería.

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