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Mercado de leche en México

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  • Mayo 28, 2019
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El mercado de leche en México es uno de los más atractivos que existen dentro de los productos de consumo. La industria lechera es analizada en todo el mundo dada su importancia en las economías locales, donde participan miles de productores y millones de consumidores.

En el mercado mexicano confluyen diversos agentes económicos; desde los pequeños productores, hasta las empresas multinacionales, pasando por el gobierno, los distribuidores y, lógicamente, los consumidores.

En este artículo hablaré brevemente de los temas que explican la situación de la industria en el país. En primer lugar, con una semblanza histórica del consumo y sus vaivenes en el tiempo. Posteriormente, las circunstancias actuales del mercado y los retos que enfrenta la industria.

Finalmente, hablaré sobre los precios y su importancia en la definición de las relaciones entre los actores.
 

Situación histórica y actual de la industria

A diferencia de otras industrias en donde nuestro país es líder o país puntero, México ocupa apenas el lugar número 15 a nivel mundial en la producción de leche bovina, de acuerdo con las cifras publicadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).



Si se considera el consumo per cápita a nivel global, México se encuentra en la mitad de la tabla, con una ingesta promedio de 94.4 litros de leche líquida y en polvo por persona al año.

El consumo de leche en el país ha variado con el tiempo. Por ejemplo, en el año de 1980 el consumo por persona rondaba los 100 litros anuales. Diez años después, en 1990, el consumo cayó hasta 72 litros por persona, para posteriormente, recuperarse en el año 2000, llegando a 92 litros por persona.

Al final de los años ochenta, la industria lechera mexicana enfrentó algunos problemas que cambiaron su rumbo. En el año de 1989 hubo una producción mínima de leche en México. Esto se debió a que el país aumentó significativamente sus importaciones entre el año 1988 y 1993. Detrás del aumento en las importaciones hubo recortes de la oferta por parte de la industria nacional debido a una descomposición del hato ganadero que repercutió en bajos niveles de productividad.

Durante ese periodo, la producción de leche elaborada con métodos tecnificados contaba apenas con el 12% del hato ganadero del país, por lo que la mayoría de las vacas lecheras producían relativamente menos y en condiciones primarias.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue un evento disruptivo para la industria lechera nacional. Diversas fuentes sostienen que, en general, el tratado comercial impactó negativamente a la industria. Debido a los subsidios de los productos provenientes de Estados Unidos, México se volvió dependiente de las importaciones a expensas de un debilitamiento de la industria nacional.

Sin embargo, también en los años noventa, varios factores ayudaron a la recuperación de la industria del país. Entre los más importantes se encuentran, la repoblación del hato ganadero, aumentos de la productividad, algunos subsidios y apoyos agrícolas, y la concertación de los precios de la leche con la ayuda de las autoridades. Es precisamente, en este lapso donde comienza a sentirse una mayor intervención por parte del gobierno en la actividad lechera nacional.

Los problemas y disrupciones de la oferta tuvieron repercusiones en los precios y en la demanda de la leche en México. Por ello, el consumo de leche se rezagó en relación con el consumo en otros países donde aumentó.


Después de la situación adversa que enfrentó la industria de los años noventa, el consumo de leche por persona se recuperó hacia el año 2000 y, desde entonces, ha mantenido una tendencia de crecimiento plano hasta la fecha.

Además de las razones de oferta, el bajo crecimiento en el consumo per cápita se entiende por los cambios en las tendencias y en las preferencias de los consumidores; por la disminución de infantes en el tiempo y, por la aparición de productos sustitutos de la leche, tanto en ocasión de consumo (ej. yogurt bebible), como en la propia formulación (ej. leche de soya). Incluso, por la sustitución por bebidas carbonatadas, donde México es el país con mayor consumo de refrescos en el mundo.

Es un hecho que la estructura poblacional de México no ha favorecido el consumo de leche en los años recientes. Mientras que en el año 2000 la población menor de 14 años representó casi un 18% de la población total del país, en el año 2018, esta proporción disminuyó hasta cerca de 13.5% (INEGI).

Aunque las empresas productoras líderes del mercado han desarrollado una diversidad de productos que atienden las necesidades de los segmentos de la población adulta, incluyendo la leche deslactosada, lo cierto es que los consumidores no son muy proclives a pagar un sobreprecio significativo por atributos diferenciados. Más adelante detallaremos esta información.

El mercado de leche hoy

Con base en la información proporcionada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo (Sedar), estimamos que la población de vacas lecheras en México es de aproximadamente 2.5 millones de cabezas al cierre de 2018. 

Asimismo, esperamos que en México se consuman 12,197 millones de litros de leche fresca y en polvo (litros convertidos) en el año 2018. Con un valor de mercado que alcance 216,242 millones de pesos, a precios de 2018. Esto implica que el precio promedio al consumidor se ubica en 17.72 pesos por litro.

En el periodo 2008-2013 el consumo creció positiva pero lentamente, promediando apenas 0.8% en volumen, considerando la tasa de crecimiento promedio acumulada (CAGR por sus siglas en inglés). En el periodo 2013-2018, el crecimiento promedió 1.8% anual.

El precio promedio general por litro de leche aumentó relativamente poco desde el año 2011 hasta el año 2016.  Sin embargo, los años 2017 y fueron inflacionarios para la leche. En buena medida, los recientes aumentos en los precios de la leche se deben a factores exógenos más que endógenos (por ejemplo, por el costo de los combustibles).

Estimamos que en el año 2018 el precio promedio que se pagó al productor se ubicó en 6 pesos por litro de leche. Mientras que el consumidor pagó en promedio 17.7 pesos por litro. La diferencia entre ambos precios fue 195%.

Es importante señalar que la brecha entre precios pagados al productor y al consumidor se ha incrementado en años recientes. Este fenómeno genera controversia y escrutinio por parte diversas organizaciones del gremio y es motivo de incesantes cabildeos con las autoridades, fundamentalmente, por la demanda de leche que genera el gobierno por la venta de su producto subsidiado.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha anunciado que a partir del mes de enero de 2019 el gobierno federal garantizará un precio de 8.2 pesos por litro para compras de leche a los pequeños productores nacionales. Esto, con el fin de estimular su crecimiento y para robustecer el abastecimiento al mercado nacional.

Según la revista Forbes (2018), el gobierno desea disminuir la dependencia en las importaciones de leche en polvo con la ayuda del mecanismo de precio de garantía, que beneficiará a 12,000 pequeños productores de leche.

¿Qué retos enfrenta la industria?

Uno de los temas que más ocupan a la industria lechera de México es la brecha de productividad que hay en la producción. Mientras que la producción promedio de leche es de 13 litros por cabeza al día a nivel nacional, existen empresas altamente tecnificadas que producen 30, 35 o más litros diarios por cabeza.

Miles de pequeños productores participan en esta industria sin una tecnología suficiente que impulse una mayor productividad y, por ende, su crecimiento.

Otra preocupación de la industria consiste en elevar el consumo de leche per cápita, incluyendo el consumo de productos derivados, como queso y yogurt. Cerca de 4 mil millones de litros de leche -adicionales a los 12 mil millones de litros consumidos en el país- sirven para elaborar queso, yogurt, mantequilla y otros productos. En cierta forma, el mercado rivaliza los excedentes y las importaciones de leche en polvo barata del exterior.

De acuerdo con Gaucín (2017), “Los retos fundamentales (del sector) consisten en incrementar las inversiones en diferentes áreas de la actividad lechera y en mejoras genéticas y tecnológicas que permitan incrementar la productividad, la calidad de la leche y reducir los costos de producción, y, por lo tanto, mejorar la rentabilidad”.

Considero que el reto más importante para el mercado mexicano es el de homogeneizar la productividad de las más de 2.5 millones de cabezas que proveen leche al mercado nacional. Una brecha tan amplia en la productividad genera mercados más cerrados, menor competencia y puede inhibir la innovación.

Por otro lado, la industria ha fallado en “comoditizar” a la leche, evitando una diferenciación más clara e innovadora para el consumidor. En este caso, el subsidio a la leche del gobierno impacta en toda la categoría, haciendo que los precios sean la variable más importante para competir.

Cuando el gobierno fija un precio subsidiado al consumidor para la leche que distribuye y, al mismo tiempo, mantiene una cuota de casi 10% del mercado total, el impacto en la oferta total es tal que incentiva a la industria a competir ferozmente por la vía del precio, a expensas de la calidad y de la diferenciación de los productos. Este argumento es clave para entender la situación actual del mercado mexicano.

La competencia de un producto sensible a cambios en su precio

Los aumentos en los precios al consumidor impactan en el bolsillo y en las decisiones de compra de las personas. En México, el gasto total en leche líquida y en polvo para consumo en el hogar disminuyó desde 6.4% del gasto total en alimentos en 2008, hasta 4.7% en 2016.

Esto no necesariamente implica que las personas estén consumiendo menos leche, sino que, algunos consumidores pueden estar migrando hacía marcas de menor costo, o bien, a productos elaborados a base de grasa vegetal y que sustituyen a la leche por su bajo precio. También puede implicar, que los precios relativos de otros alimentos aumentaron más que la leche en el mismo periodo.

De acuerdo con el reporte de Triplethree International sobre el mercado de la leche en 2018, el mercado mexicano compite en función del precio y de sus pequeñas variaciones. Para ello, se analizaron miles de precios de diversas marcas de leche ultra pasteurizada (UHT).

Entre las conclusiones se encuentran que si un litro de leche entera UHT (sin atributos adicionales) cuesta alrededor de 16 pesos por litro, un pequeño cambio en su precio, digamos de un peso, puede tener una reacción importante en la decisión de compra del consumidor. Tal reacción es distinta, si el precio se aumenta a que si se disminuye. En la teoría económica se le conoce como elasticidad precio de la demanda.

Por esta razón, las empresas productoras de leche y las cadenas que la comercializan vigilan estratégicamente este tipo de relaciones del precio a fin de mantener un buen posicionamiento en el mercado.

Sin embargo, no todas las marcas cuentan con el poder suficiente para establecer estrategias de precio que les signifiquen ganancias de mercado. La escala de la empresa juega un papel primordial.

La importancia de los atributos

Antes, mencionamos que los consumidores no están dispuestos a pagar un sobre precio por atributos diferenciados que agreguen valor a los productos de leche.

Por ello, la pregunta relevante es si ¿sabemos qué variables influyen en la composición y en la diferencia de precios de la leche que consumimos?

El siguiente diagrama considera una muestra de precios grande, correspondiente a diversas marcas de leche ultra pasteurizada de presentación de un litro.

Las diferencias de precios son apenas perceptibles si consideramos el atributo primario o proceso. Si acaso, la leche descremada es, en promedio, 1.5 pesos más cara que el promedio general. Evidentemente, el precio promedio de la bebida a base de grasa vegetal es más económica que la leche.


Por otra parte, el diagrama 2 muestra el diferencial de precios cuando se considera un atributo secundario. En este caso, la leche sin colesterol es la que, en promedio, marca precios más elevados que las demás. Sin embargo, el sobre precio es de menos de 2 pesos adicionales por litro. Por su parte, las versiones deslactosadas no tienen un precio significativamente distinto que el promedio.

En suma, lo que nos indica el mercado es la rivalidad que existe en el mercado y más aún, la sensibilidad a pequeños cambios en el precio.

Los consumidores no están dispuestos a pagar grandes sobre precios por productos diferenciados. Lo mismo sucede con los segmentos de leche pasteurizada y en menor medida, con la leche en polvo.

 

Otra gráfica -que no incluimos en este texto- sugiere que la marca no es relevante en la diferenciación de precios. Las marcas más económicas cuestan, en promedio, dos pesos menos que las marcas más caras.

Esto confirma, desde el punto de vista de la minería de datos, que la leche compite en función del precio, no de la marca, como sucede en otros países.

Desde mi punto de vista, en nuestro país la leche está relativamente “comoditizada”, lo que impide desanclar la competencia basada en el precio e introducir productos aún más diferenciados y con mayor valor agregado.

Finalmente, el siguiente histograma (diagrama 3.) muestra la distribución de precios de leche UHT para una muestra nacional y robusta del año 2017. El histograma muestra que el rango de amplitud de precios es muy estrecho (entre 15 y 19 pesos por litro). Esto, es característico de productos que están altamente “comoditizados”.

Además, las barras de datos tienen un ligero sesgo hacia el lado derecho del diagrama, lo que significa que la mayor parte de los precios se encuentran en la parte “más cara” de la distribución.

Dado que alrededor del 60% de los precios se encuentran entre 17 y 18 pesos por litro, salirse de ese rango repercute sensiblemente en el posicionamiento del producto que lo realice. Es decir, si una marca decide vender su producto en 15 o en 16 pesos por litro, estaría “atacando” a un segmento de consumidores sensibles al precio y que prefieren productos económicos.

Mientras que, si otra marca decide vender su leche UHT en 18 o 19 pesos por litro, sería dentro del rango más costoso. Un precio en este nivel estaría justificado por algún atributo que marque una diferencia con respecto a los productos de 17 y 18 pesos.



Conclusiones

En este artículo se plantearon varios temas en torno a la industria lechera mexicana. La complejidad de los actores y sus relaciones hacen que este sector esté sujeto al escrutinio de diversas organizaciones productoras y a la opinión pública.

La industria lechera nacional enfrenta dos retos fundamentales: homogeneizar la brecha de productividad entre los grandes y los pequeños productores y, por otro lado, aumentar el consumo per cápita.

Sin embargo, una limitante se encuentra en el hecho de que la leche tiene un alto grado de sensibilidad a cambios en sus precios. Esto, puede deberse, en alguna medida, a la intervención de la leche subsidiada, que provoca que los precios de toda la categoría se cierren y rivalicen, inhibiendo una mayor diferenciación de atributos e innovación de productos.

La intervención pública no es negativa, no obstante, deben encontrarse mecanismos para que la industria continúe innovando y ofreciendo productos más diferenciados, que atraigan a segmentos de consumidores más diversos y que estén dispuestos a premiar la innovación.

En este sentido, aunque la leche es un producto nutritivo, es sustituible tanto por ocasión de consumo, como por formulación. Por ello, es imprescindible prestar especial atención al sector y atender con oportunidad las demandas del mercado y las nuevas tendencias en el consumo.

Referencias bibliográficas:

Gaucín, Darío (2017). El mercado de lácteos II. El Economista. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/opinion/El-mercado-de-lacteos-II-20170516-0011.html

Hernández, E. del Valle, Ma. Del Carmen (2000). La Industria Láctea de México en el contexto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Banco Interamericano de Desarrollo. Argentina.

INEGI, referencia en línea: http://cuentame.inegi.org.mx/impresion/poblacion/habitantes.asp

Ramírez, Zacarías (2018). Los precios de garantía no distorsionarán el mercado: Villalobos. Forbes. Recuperado en: https://www.forbes.com.mx/los-precios-de-garantia-no-distorsionaran-el-mercado-villalobos/

Triplethree International (2018) Mercado de leche en México, 2018. Triplethree International Market Research, S.C. México.

Triplethree International (2017) Mercado de leche en México, 2017. Triplethree International Market Research, S.C. México.

COMENTARIOS

Ricardo Acosta | Jalisco, México
03 de Jun, 2019 09:29:43 pm
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Desafortunadamente sólo un puñado de pequeños ganaderos se han visto beneficiados con el “precio mejorado” de $8.2 por litro de leche. La realidad es que el sector lechero en México está al borde del colapso.

Salvador Arellano | Guanajuato, México
05 de Jun, 2019 09:28:23 am
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Qué opinión le merece el hecho de estar produciendo en un ambiente adverso, en regiónes áridas y semi áridas donde la disponibilidad limitada de agua encarece la producción de forrajes; y como alternativa inducir la producción de la misma en condiciones de climas de transición de tropico seco a humedo y en el húmedo como tal. En el trópico humedo y en las costas en general, apoyar la mejora de la productividad a fin de no requerir abrir nuevas tierras al pastoreo para incrementar la producción, sino reconvertir las existentes a modelos silvopastoriles eficientes y ecológinamente compatibles con la preservación del medio ambiente.

Un Saludo
Salvador Arellano González
asugusto58@hotmail.com
Santa Cruz de juventino Rosas, Gto.

Jorge Luis Ruiz | Chiapas, México
04 de Jul, 2019 09:03:37 pm
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Es importante producir más leche en nuestro país y en todo el mundo; pero este aumento debe de considerar su impacto al medio ambiente; por lo anterior proponemos una gandería de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, producida amigablemente con el ambiente; por otro lado, es importante la promoción de lácteos producidos sin tanto uso de químicos (hormonas, antibióticos, pesticidas etc.), esto sin duda aumentaría su consumo ya que además de consumir un alimento rico en nutrientes estaría libre de riesgos para el consumidor. 

Reciban un cordial saludo.  

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