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BRSV: Una enfermedad importante y cómo obtener las mejores respuestas con las vacunas

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  • Octubre 28, 2020
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"Conocida la importancia y relevancia del virus respiratorio sincitial bovino (VRSB) en la salud de los animales, es vital establecer una estrategia de prevención adecuada a nuestros hatos. Vacunas que cumplan y se adapten a esta estrategia y que lo hagan de acuerdo al comportamiento inmunológico de este virus, son indudablemente necesarias para conseguir nuestros objetivos.


El Dr. Chris Chase, Profesor de la Universidad de Dakota del Sur (US), uno de los líderes de opinión a nivel mundial sobre enfermedades virales en ganado bovino y su prevención, hace referencia al tema en este interesante artículo.


En HIPRA contamos con NASYM®, la única vacuna viva monovalente frente a VRSB que se adapta a las necesidades de cada ganadería, sea cual sea su sistema de producción y manejo. Lo hace de manera acorde al comportamiento del virus y lo consigue gracias a la tecnología que la convierte en un producto diferente. Precisamente son éstas las características que hacen que cumpla con los requerimientos de una vacuna frente a VRSB de la manera más eficaz.


Les invitamos a leer la publicación y sacar sus propias conclusiones acerca de si son adecuados o no los protocolos vacunales que hasta ahora se tenían implementados."


Introducción


El virus sincitial respiratorio bovino (BRSV) es un importante contribuyente viral a la enfermedad respiratoria bovina (BRD). El BRSV se ha asociado con el 60 % de las enfermedades respiratorias clínicas en hatos lecheros (Sarmiento-Silva 2012). La incidencia del BRSV está estrechamente asociada a la densidad de población del ganado y a la edad del huésped, ya que el virus es común en la población bovina. La infección por BRSV se asocia con una alta morbilidad de hasta el 80 % y con una mortalidad que puede alcanzar hasta el 20 % en algunos brotes (Sarmiento-Silva 2012). El BRSV infecta las células epiteliales del tracto respiratorio superior e inferior, lo que causa un daño local que aumenta la posibilidad de infección bacteriana secundaria y de BRD. La BRD es una causa importante de morbilidad y mortalidad en todas las clases de ganado, pero especialmente en vacas jóvenes y terneros lactantes. Una de las principales prácticas de abordaje que mejora la salud de los terneros es el consumo adecuado de calostro que se traduce en la transferencia de anticuerpos pasivos del calostro materno que protegen al ternero. Los anticuerpos del calostro materno constituyen un factor crucial para la prevención y protección frente a la enfermedad en el animal neonato (Chamorro 2014), especialmente en casos de BRSV en terneros jóvenes. Sin embargo, el anticuerpo materno puede interferir con otra herramienta de control de la enfermedad de uso frecuente: la vacunación. La inhibición de las vacunas frente al BRSV administradas por vía parenteral por el anticuerpo materno del BRSV ha quedado documentada (Kimman 1989; Ellis 2010; Ellis 2014; Ellis 2017). La realidad es que la infección por BRSV ocurre con frecuencia en animales jóvenes y la vacunación debe realizarse en presencia de anticuerpos maternos (IFOMA) para minimizar el riesgo de enfermedad en los sistemas de producción.


Enfoques actuales de vacunación


Las estrategias comerciales actuales de vacunación varían según la vía (parenteral o intranasal) y el tipo (con microbios modificados vivos [MLV] y muertos, vacuna inactivada [INA]), y brindan protección frente al BRSV (Ellis 2017). Curiosamente, un metaanálisis de vacunas frente al BRSV no fue tan positivo en cuanto a los resultados de los estudios de vacunas con pruebas de provocación frente al BRSV, aunque este análisis mostró claramente que las vacunas MLV respiratorias disminuyeron el riesgo de morbilidad por BRD (Theurer 2015). Muchos de estos estudios del BRSV se han realizado de forma experimental en animales seronegativos para el BRSV (Ellis 2017). Para proporcionar la mejor protección para el ganado y reducir el impacto económico de la BRD para los productores de todo el mundo, resulta esencial que los programas de vacunación logren un alto nivel de eficacia en presencia de anticuerpos maternos. La ingesta de calostro del ternero joven es fundamental para la protección y el desarrollo inmunitarios. El problema reside en que la pauta de vacunación para terneros (es decir, cuándo se administran las vacunas y qué vacunas se utilizan) variará según los planes de abordaje, los estados de salud del hato y las preferencias del productor. Debido a que los anticuerpos maternos disminuyen a ritmos variables en terneros individuales (Kirkpatrick 2001), la normalización de los programas de vacunación de hatos de becerros en un punto temporal específico resulta un desafío. Es aquí donde reside la paradoja del calostro: el calostro es esencial para el desarrollo inmunitario del ternero, pero puede interferir con las respuestas a las vacunas de los becerros.


Existen tres enfoques principales para lidiar con la interferencia del anticuerpo materno:


-1) esperar hasta la disminución de los anticuerpos; -2) administrar la vacuna por una vía que no se vea afectada por el anticuerpo materno; -3) emplear una vacuna con adyuvante que proteja el antígeno del anticuerpo materno.


-1) La estrategia más simple pero menos efectiva es esperar a que los anticuerpos maternos disminuyan. Existen dos problemas con esta estrategia: la disminución de los anticuerpos para el BRSV puede variar enormemente (la semivida puede variar de 28 ± 19 días) (Kirkpatrick 2001). El riesgo de enfermedad por BRSV a menudo ocurre antes de que tenga lugar la disminución de los anticuerpos maternos, lo que no asegura la capacidad de respuesta de los animales a la vacuna. Esto aumenta el margen de susceptibilidad al BRSV del ternero.
 


-2) La administración de la vacuna por vía intranasal (i.n.) a menudo evita la interferencia del anticuerpo materno y da como resultado una protección sólida durante un máximo de 60 días después de la vacunación (Vangeel 2007; Ellis 2013).


-3) Las vacunas inactivadas adyuvadas se han utilizado satisfactoriamente para la protección de animales seronegativos para el BRSV (Ellis 2001; 2005) después de dos dosis de la vacuna y una prueba de infección experimental aproximadamente 3 semanas más tarde. El requisito de las dos dosis y la breve duración del intervalo de la infección experimental después de la vacunación (3 semanas) constituyen desventajas para su uso en el campo. No se han realizado estudios con vacunas inactivadas en presencia de inmunidad materna.


Aprovechamiento máximo de la protección de la mucosa


Las vacunas intranasales estimulan tanto el tejido linfoide asociado a las mucosas (MALT) local (amígdalas palatinas y adenoides [amígdalas faríngeas]) como los ganglios linfáticos regionales. Las vacunas con virus vivos modificados (MLV) intranasales infectan la mucosa nasal y el MALT. El virus de la vacuna luego transita a los ganglios linfáticos regionales, donde estimulan los linfocitos T y B, lo que causa que los linfocitos B y T se muevan a las vías respiratorias superiores, donde residen para brindar protección y memoria. Los linfocitos B de memoria se convierten en células plasmáticas que producen inmunoglobulina A (IgA) secretora, que protege la mucosa de la infección por el virus en el campo. Esta estimulación local da como resultado una fuerte reacción mucosa y la producción de IgA secretora (SIgA). Para el BRSV, un virus que infecta el tracto respiratorio, lograr una buena respuesta inmunitaria del tracto respiratorio de la mucosa es esencial para la protección frente a la infección y la enfermedad del BRSV. La administración de vacunas parenterales como refuerzo por vía i.m. o s.c. puede estimular los linfocitos T y B de memoria del ganglio linfático regional (ganglio linfático periférico de drenaje [DPLN]) y los linfocitos T y B de memoria del MALT. Esto ayuda a aumentar la respuesta de memoria existente y a incrementar la cantidad de IgA secretora.


La eficacia del concepto de que una primovacunación intranasal frente al BRSV seguida de una vacuna parenteral frente al BRSV mejora la respuesta inmunitaria de la mucosa quedó demostrada primero en ratones (Mapletoft 2010). En un estudio universitario (Bittar 2015), se investigó la primovacunación del ganado con vacunas intranasales (i.n.) seguidas de refuerzos i.n. o s.c. Los niveles de IgA en la mucosa aumentaron en una mayor parte del ganado después de una vacunación de refuerzo s.c. en comparación con una vacunación de refuerzo i.n. Curiosamente, la administración de una vacuna de refuerzo i.n. en presencia de SIgA dio como resultado la neutralización del virus de la vacuna y la eliminación de una respuesta de refuerzo en aquellos animales con niveles más altos de SIgA. Debido a que no existe una respuesta sistémica de anticuerpos con las vacunas i.n., las vacunas parenterales pueden reforzar la vacuna i.n. de manera efectiva, ya que no habrá interferencia de anticuerpos.


Resumen


El BRSV es una causa importante de la BRD y es común en la población bovina. El BRSV se propaga por gotas de aerosol e infecta las vías respiratorias superiores y la mucosa pulmonar. La inmunidad de la mucosa es esencial para la protección frente a este BRSV. Las vacunas MLV parenterales frente al BRSV son particularmente susceptibles al anticuerpo materno. Las vacunas i.n. tienen dos ventajas principales para la vacunación frente al BRSV: 1) inducen la inmunidad de la mucosa y 2) no se ven afectadas por el anticuerpo materno. Tras la inducción de la inmunidad de la mucosa por las vacunas i.n., la IgA secretora puede inhibir el refuerzo con vacunas i.n. adicionales. Las vacunas parenterales no se ven afectadas por la SIgA de la mucosa y pueden aumentar la inmunidad de la primovacunación i.n. en los ganglios linfáticos regionales. Estos linfocitos T y B reforzados adicionales pueden mejorar aún más la respuesta inmunitaria de la mucosa y aumentar la protección del animal. Esta doble estrategia de primovacunación y refuerzo constituye una herramienta importante para la protección frente a la BRD.



Referencias bibliográficas:


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