ARTÍCULOS

Alejandro Córdova Izquierdo

Nacionalidad: Mexicana

Empleo actual: Profesor -Investigador y Asesor

Grado académico: Doctor

Trayectoria:
Médico Veterinario y Zootecnista por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (UAM-X), CDMX. Posgrado de Maestría en Biología de la Reproducción por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa; Doctorado en Reproducción Animal por la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, España; Máster en Educación Ambiental por el Instituto de Investigaciones Ecológicas de Málaga, España; así como diversos Diplomados en Docencia, Ciencia y Tecnología y Metodología de la investigación Científica. Es perfil deseable PROMEP y ha sido integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Posee más de 30 años de experiencia en Docencia, Investigación y Difusión de la Cultura. Ha publicado más de 300 artículos científicos y de divulgación a nivel internacional y nacional; ha presentado un sinfín de conferencias y trabajos científicos en Congresos internacionales y nacionales. Tiene publicados varios libros relacionados con las Ciencias Veterinarias. Es árbitro en revistas científicas internacionales y nacionales. Ha dirigido diversas tesis de Licenciatura y de Posgrado. Ha sido Certificado en Clínica Reproductiva de Bovinos y Cerdos por el Consejo Nacional de Educación Veterinaria (CONEVET). Es pequeño productor de cerdos en el Municipio de Cárdenas, Tabasco. Pertenece a varias asociaciones relacionadas con las Ciencias Veterinarias. Ha sido profesor de tiempo completo en la División Académica de Ciencias Agropecuarias (DACA) de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), México, impartiendo las asignaturas de Fisiología de la Lactación; Reproducción Animal Especializada; Comportamiento, manejo y Bienestar Animal; Farmacología y Toxicología Veterinaria y Clínica de Bovinos, durante el tiempo que laboró en DACA-UJAT hizo equipo de trabajo con varios profesores de esa institución. Actualmente es Profesor-Investigador de tiempo completo en la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la UAM-X en la CDMX, en donde es titular del Módulo "Gestión de la Eficiencia Reproductiva y Genética". Tiene gran experiencia en Bienestar animal. Le gusta trabajar con animales, presta sus servicios sobre asesoría integral en Reproducción Animal.


Algunos factores del medioambiente que determinan el comportamiento reproductivo bovino en los trópicos. Una revisión

17/4/17   |   Alejandro Córdova Izquierdo 1 Blanca Estela Rodríguez Denis 2
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RESUMEN


El comportamiento reproductivo de los bovinos en los trópicos, se logra cuando los animales muestran al máximo su potencial productivo; sin embargo, las condiciones en los agroecosistemas existentes pueden presentar limitantes a la manifestación máxima de ese potencial. Los largos anestros del postparto es un factor principal que limita la eficiencia reproductiva y productiva en el ganado bovino, particularmente en Bos indicus, Bos taurusBos taurus/Bos indicus en las regiones tropicales. En esta revisión, se describe los principales factores medioambientales que determinan el desempeño reproductivo y productivo del ganado bovino en los trópicos, tales como: clima, ambiente, temperatura, estrés por calor (en la hembra y en el macho), viento, humedad, precipitación, radiación solar, luz, nubosidad y presión atmosférica.


INTRODUCCIÓN


La máxima productividad de un animal depende tanto de su potencial productivo como de la adaptación que este tenga a las limitantes del ambiente. Así, un animal en un ambiente tropical no solo debe tener alto potencial productivo, sino también adaptación a los factores limitantes del ambiente tropical. Si bien es cierto que existen practicas zoosanitarias y estructuras que pueden aliviar el efecto nocivo de los factores limitantes del trópico; aspectos de tipo económico, ecológico y práctico señalan la conveniencia de utilizar la resistencia genética de los bovinos, como una componente importante de estrategias para aminorar la reducción de la productividad de los sistemas de producción bovina, debida al bioclima del trópico.


Por lo anterior es necesario identificar los factores limitantes y estimar su efecto sobre la productividad de los genotipos candidatos a usar en el programa de mejoramiento genético. La resistencia a esos factores limitantes por parte de los animales producto de este programa.


Los animales criados en el trópico tienen que adaptar su potencial productivo a la necesidad de mantener su homeostasis térmica dentro de estrechos límites de variación. Las condiciones climáticas afectan la cantidad de  ingestión de agua y alimentos, la cantidad de energía potencial del forraje ingerido, su sistema termorregulador, la energía neta disponible para la producción y para el ajuste del cuerpo de los animales en crecimiento.


El clima es el factor ambiental más importante, cuando se pretende criar animales, llegando a ser limitador en la mayoría de las veces (Santos, 1999). La productividad de los animales se afecta tanto directa como indirectamente por el medio climático. La temperatura, la humedad, el desplazamiento del aire, la radiación solar, la presión barométrica y la precipitación pluvial, afectan indirectamente el plano de nutrición de los animales a través de los cultivos y pasturas (Hafez, 1968; Henshall,  2004).


Teniendo en la reproducción una especial importancia, a mayor lluvia, temperatura y humedad hay menor fertilidad y viceversa a menor temperatura y humedad mayor fertilidad (Martín y García, 1985).


Clima


El efecto es directo cuando los elementos del clima determinan el grado de confort en el medio en que se encuentran los animales y permiten así un buen aprovechamiento de la alimentación (la cantidad de energía potencial del forraje ingerido), ingestión de agua, su sistema termorregulador, el crecimiento (la energía neta disponible para la producción y para el ajuste del cuerpo) y la reproducción. Es indirecto cuando esos mismos elementos climáticos determinan el nivel de producción de alimentos naturales que los deben sustentar, y cuando favorecen o limitan sus enfermedades y parásitos mayormente en las regiones húmedas, principalmente la peste bovina, babesiosis, anaplasmosis, tripanosomiasis, parásitos en la piel, garrapata, etc. (Hafez, 1972; Henshall, 2004). Entre los elementos del clima que son de importancia directa en la adaptación animal al calor y al frío se encuentran: temperatura ambiente, humedad atmosférica, radiación solar y movimiento del aire. Existen también factores indirectos tales como pluviosidad, luz, nubosidad y presión atmosférica (Henshall, 2004).


La aclimatación es una consecuencia del ajuste adaptativo fisiológico a largo plazo, que es por resultado un aumento de la tolerancia a la exposición continua o repetida a complejos estresantes climáticos que normalmente se producen en condiciones naturales, por ejemplo el clima actúa reduciendo el tiempo de pastoreo por la alta insolación, de esta forma se ve afectada la productividad y se convierte en un importante criterio de adaptación en su interacción con el clima (Hafez, 1972).


Se ha documentado que varios componentes climáticos inciden sobre la reproducción de los bovinos, manifestando que en el ganado Bos indicus, la eficiencia reproductiva está asociada con la temperatura ambiental, las precipitaciones pluviales, o el fotoperiodo. Los conflictos encontrados en la literatura pueden deberse a interacciones de los factores ambientales o a diferencias en le estado fisiológico de los animales estudiados. A pesar de que se desconocen los efectos precisos de los componentes ambientales sobre la reproducción, se sabe que hay meses que favorecen la fertilidad del ganado Bos indicus y sus cruzas con el Bos taurus, al sureste en México han indicado que la fertilidad es elevada durante la primavera y el verano, que coinciden con las épocas no lluviosas y la lluviosa, mientras que durante el otoño y el invierno se registran las tasas de fertilidad más bajas (Villagómez et al., 2000).


Entre los eventos reproductivos que podrían ser afectados por la estacionalidad, se encuentran la duración del ciclo estral, la duración y presentación del estro y la función del cuerpo lúteo. Todos estos eventos son afectados por algunos factores climáticos aislados y son importantes por estar asociados con la fertilidad y así se ve reflejado en los parámetros productivos y reproductivos en especial el Intervalo Entre Partos (Villagómez et al., 2000).


Ambiente


La reacción de cualquier animal a un estímulo ambiental externo particular, está íntimamente correlacionada con la eficiencia de producción del animal.


El ambiente puede ser definido como una determinada combinación temporaria de ciertos factores meteorológicos. Ello incluye temperatura del aire, viento, radiación, humedad relativa, presión atmosférica y precipitación.

Los animales domésticos expuestos al ambiente del trópico reaccionan en forma adversa al impacto de las temperaturas uniformemente cálidas, y al del aire saturado que dificulta la secreción de más líquidos que refrescan al animal. El Sol presenta riesgos por la intensidad de la luz ultravioleta y el potencial consumido en las regiones visibles infrarrojas del espectro solar. Los vientos no son tan violentos (Hafez, 1972).

Otra característica importante es la falta de fotoperiodicidad estacional. La inalterable duración del día altera la pauta endocrina de los animales que cambian su pelaje en las zonas templadas. Las altas temperaturas incrementan el área de superficie en pliegues de la piel en el ganado brahman.  Los ciclos reproductores o el metabolismo han sido vinculados a normas de la luz estacional (Hafez, 1972).

En el ganado a través de las altas temperaturas atmosféricas diarias que se desarrollan principalmente debido a la falta de protección por nubes. Igualmente, sin el aislamiento proporcionado por las nubes, el calor radiante de la tierra se pierde después de la puesta del Sol, de manera que con frecuencia las noches son frías, especialmente en el inverno (Hafez, 1972).


Temperatura


Es el elemento más importante que limita el tipo de animal que puede criarse en una región determinada.


El confort y normal funcionamiento de los procesos fisiológicos del animal dependen del aire que rodea su cuerpo. El calor se pierde por mecanismos físicos desde la piel caliente hacia el aire más fresco que la rodea. Si la temperatura del aire es superior al rango de confort, disminuye la pérdida de calor y si aumenta por encima de la temperatura de la piel, el calor fluirá en dirección inversa.


Todos los bovinos son homeotérmicos, o sea, presentan la misma temperatura corporal constante. Es por eso que al modificarse la temperatura ambiente, cae la producción o se verifica el adelgazamiento del ganado, pues el animal tiene que gastar energía, para mantener la temperatura corporal dentro de la normalidad (Dos Santos, 1999).


Los mamíferos tienen la facultad de mantener una temperatura constante, con variaciones insignificantes durante toda su vida, generalmente entre 37.5ºC a 39ºC (Dos Santos, 1999).


Cuando la temperatura del aire es baja, el calor procedente del cuerpo del animal fluirá hacia el exterior hasta provocar falta de confort y reducir la eficiencia productiva. No obstante, si el animal dispone de suficiente alimento, puede mantener su temperatura corporal en magnitudes compatibles con la vida.


Las altas temperaturas son un grave problema para la producción animal. Existe una correlación altamente significativa entre temperatura ambiental y la concepción (Villagómez et al., 2000).


Además del calor procedente de la atmósfera, el organismo animal puede calentarse o enfriarse por la temperatura de los objetos que le rodean. En este sentido, la fuente más importante de calor es el suelo. La velocidad, dirección y origen del viento, como asimismo la altitud, también influyen sobre la temperatura prevalente.


La temperatura corporal es determinada por la carga calórica y la oportunidad de enfriamiento por evaporación. A su vez la carga calórica se debe por un lado al incremento calórico por el metabolismo energético en función de alimento disponible y el intercambio neto de energía entre el ambiente y el animal (Finch, 1986).


La alimentación, la ingesta de energía y el tiempo en que se alimentan los animales tienen un efecto sobre la temperatura rectal, la frecuencia respiratoria y el rango de consumo de oxigeno (Brosh et al., 1998).


La temperatura por la mañana es un mecanismo fisiológico que usan los animales para preparar la carga de calor que se va desarrollando durante el  transcurso del día. Un cuerpo con baja temperatura por la mañana es un mecanismo fisiológico que utilizan los animales para preparar su cuerpo para el incremento del calor durante el día. La frecuencia respiratoria y la temperatura rectal se afecta por la radiación solar cuando  la temperatura aumenta en el transcurso del día, y con esto un gasto de energía (Brosh, 1998).


La producción de calor del cuerpo y la hora de alimentación durante todo el día, se ve afectado principalmente por el tiempo del día en que se alimenta el ganado y no por la temperatura ambiental, cuando la alimentación se proporciona por las tardes se incrementa la temperatura corporal (Brosh et al., 1998).


Las altas temperaturas del medio pueden impedir el crecimiento de los animales después del destete, el grado difieren según la raza, la edad, condición corporal, el plano de nutrición y la humedad relativa (Hafez, 1972).


El crecimiento de las razas bovinas europeas disminuye al someterlas a temperaturas constantes de aproximadamente 24ºC. Los efectos se vuelven progresivamente más severos, hasta que a temperaturas de 29ºC a 32ºC baja el aumento de peso (Hafez, 1972).


La reducción y la cesación del crecimiento del cuerpo a altas temperaturas se debe, aparentemente a: a) disminución de la ingestión voluntaria de alimento; b) alimentos del gasto de energías por la disipación de calor, particularmente por el aumento del ritmo respiratorio; c) disminución de la cantidad de nitrógeno, grasa o agua almacenados; d) cambios diferenciales en el crecimiento de los órganos corporales (Hafez, 1972).


Cuando los animales homeotermos  están sujetos a una temperatura ambiente superior o interior a su zona termoneutral,  tiene lugar un número de cambios fisiológicos y bioquímicos, como una estrategia adaptable para tolerara la tensión de calor, teniendo algunas diferencias entre razas (Hafez, 1972 y Brosh et al., 1998).


Cuando la pérdida de calor no consigue el aumento de calor, el calor es guardado, con un aumento de temperatura en el en cuerpo (Brosh, 1998).


La temperatura del medio tiene efectos pronunciados en los líquidos del cuerpo y los electrólitos. Las fluctuaciones en la temperatura del medio alteran la capacidad de los factores reguladores causando cambios en la cantidad del alimento consumido (Hafez, 1972). 3.1.  Estrés por calor


Para todos los mamíferos es posible definir una zona de bienestar térmico. La constancia de las pérdidas térmicas se debe a la vasodilatación periférica, sin que otros mecanismos se pongan en marcha. Más allá de esta zona, la evaporación de los líquidos corporales permite regular las pérdidas térmicas a medida que: la temperatura exterior aumenta. En efecto, una vez alcanzada la vasodilatación máxima, la evaporación cutánea y respiratoria aumenta de manera lineal en relación a la temperatura ambiente, permitiendo un equilibrio de los cambios térmicos. La eficiencia de la evaporación se debe a la importante cantidad de energía necesaria para permitir el paso del agua del estado líquido al estado gaseoso. El incremento de la evaporación cutánea se obtiene por la emisión de sudor a nivel de las glándulas sudoríparas y de la evaporación respiratoria por el incremento de la frecuencia respiratoria (Hafez, 1972).


Ni la emisión de sudor ni la frecuencia respiratoria pueden aumentar indefinidamente, y por lo tanto la cantidad de líquido que puede evaporarse está limitada por la humedad del aire. La temperatura corporal aumenta, produciéndose la hipertermia o estrés térmico (Brosh et al., 1998).


Sin embargo, en las condiciones naturales del ganado la situación no es tan simple. El medio térmico no se reduce a la temperatura ambiente, la radiación solar o la humedad del aire, que pueden acentuar la carga térmica, sino también a la circulación del aire o las bajas temperaturas nocturnas que pueden aligerarla. No todos los animales responden de igual manera a un mismo medio térmico; las razas locales son generalmente más resistentes o están mejor equipadas para la termólisis, mientras que los animales altos productores de leche o de carne tienen que evacuar más calor metabólico (Brosh et al., 1998).


En el verano causa una reducción de forraje y tomas de energía y por consiguiente en la productividad se ve afectada (Brosh, 1998).


La temperatura es determinada por el ingreso de calor metabólico producción de calor (Brosh, 1998).


El ganado bovino de carne mantiene la temperatura corporal dentro de un margen limitado, aparentemente esto permite la producción máxima.


El organismo consigue este resultado, por medio de dos mecanismos:


El sistema térmico, que reduce el calor interno.


El sistema termo regulador, que controla la producción metabólica (Hafez, 1972).


Los dos sistemas funcionan armoniosamente para evitar que el calor orgánico se disipe demasiado, provocando el relajamiento de la temperatura del cuerpo, como para evitar que el exceso de calor permanezca en el cuerpo, causando fiebres y otras anormalidades (Hafez, 1972).


La temperatura del medio ambiente es quizá el factor climático más importante que afecta el crecimiento fetal. Es frecuente que razas inadaptadas de ganado europeo, gestantes en el verano tropical paren becerros miniatura (Hafez, 1972).


El efecto  del clima en la productividad animal puede operar siguiendo varios caminos:


1. Receptores cutáneos, en conjunción con el sistema nervioso central, canalizando los estímulos para afectar el sistema neuroendócrino vía hipotálamo-hipófisis.


2. Cambios en la temperatura del cuerpo, que resulten en alteraciones de la temperatura de la sangre que irriga las regiones hipotalámicas.


3. Cambios de la temperatura del cuerpo, que alteran la actividad matabólica del animal  (Carmona, 1980).


Por lo anterior, los efectos de los factores del medio ambiente sobre la reproducción del ganado, se expresan de la siguiente manera:


EN LA HEMBRA


El comportamiento sexual y la tasa de fertilidad, son los principales indicadores en la reproducción de las hembras mamíferas que se afecta negativamente por el estrés por calor.


De tal manera que los programas emprendidos con el fin de aumentar la fertilidad de las hembras domésticas, tienen menor éxito en las épocas calurosas que en las templadas (Chemineau, 1993). El estrés por calor compromete el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas-útero, afectando la liberación pulsátil de las gonadotropinas, lo cual a su vez incide de manera negativa sobre la expresión de signos que hagan evidente el celo al ocasionar alteraciones sobre el crecimiento folicular y conduciendo a la inhibición del desarrollo embrionario. En vacas de la raza Holstein expuestas al estrés por calor, con temperaturas superiores a los 29°C durante 20-50 días antes de la inseminación artificial, se ha observado tasas de gestación menores que en vacas que no fueron expuestas a esa condición ambiental (Castaño et al., 2014).


Un aumento en la temperatura uterina de 0.5°C, durante días calurosos, provoca disminución de la tasa de fecundación. En los bovinos, la exposición de novillas a 32°C durante 72 horas después de la inseminación artificial, inhibe el desarrollo embrionario, sin embargo, se sabe que el 48% de las hembras mantenidas 21°C, pueden quedar gestante sin problema alguno, incluso si el estrés térmico se presenta después de los 10 días posterior al servicio, la fertilidad no es afectada.


El estrés por calor también actúa directamente sobre el ovocito y la función folicular, comprometiendo la calidad del mismo y promoviendo alteraciones de la dinámica folicular, afectando directamente la fertilidad en vacas lactantes; en algunos estudios se ha demostrado que la fertilidad puede variar según la estación del año, por ejemplo en invierno disminuye cerca del 50%; en verano 20% y en el otoño es más baja que en el invierno. Se ha podido observar que en verano el 80% de los estros pueden ser indetectables. Además, se ha indicado que cuando las temperaturas rectales de los animales aumentan de 38.5 a 40°C en 72 horas después del servicio o la inseminación, las tasas de preñez pueden disminuir hasta en el 50% (Castaño et al., 2014; Ambrose, 1999; Gilad et al., 1993; Ryan et al., 1992) (ver figura).


Otros estudios en novillas y vacas han indicado que la disminución en la calidad del ovocito en el periodo temprano del posparto, está asociada con balance de energía negativo y las bajas condiciones corporales de los animales, lo cual se expresa en un aumento de embriones subdesarrollados y anormales, teniendo como consecuencia pérdida de embriones en los meses más calurosos del año (Wolfenson et al., 1997).


Varios estudios han indicado que en el ganado bovino, el desarrollo embrionario es altamente sensible a altas temperaturas, entre los primeros tres a 11 días después del servicio; adquiriendo más tolerancia a altas temperaturas a medida que el periodo de gestación avanza; información de gran importancia para el productor ganadero.


Se sabe que los embriones obtenidos mediante fecundación in vitro (FIV), son más susceptibles al estrés calórico que los obtenidos en condiciones naturales. La mayor pérdida de embriones de bovinos obtenidos de FIV, ocurren antes de los 42 días, cuando las hembras están bajo estrés por calor (Ambrose et al., 1999; Ealy et al., 1994) (ver figura), lo cual debe considerarse en los programas de transferencia embrionaria.


Los efectos del estrés calor sobre la preñez se relacionan con la disminución del peso del ternero al nacimiento, alteración de las concentraciones hormonales de la madre y del feto, y reducción de la producción de leche durante el posparto. La disminución en el peso del ternero del orden del 18% se atribuye a una disminución en las concentraciones de sulfato de estrona (Castaño et al., 2014).

 

 

Figura. Efecto del estrés por calor sobre la fertilidad de la hembra bovina.


EN EL MACHO


Calidad seminal: El estrés por calor puede provocar baja calidad seminal, la cual está íntimamente relacionada con la baja fertilidad, debido probablemente a una combinación de bajas tasas de fecundación de los espermatozoides producidos. Los testículos al estar suspendidos en el escroto, la espermatogénesis es afectada al exponerse a altas temperaturas en el exterior, lo que provoca baja calidad espermática, lo cual también está directamente relacionado con la calidad del eyaculado (Nezhad et al., 2013; Wechalekar et al., 2010; Chemineau, 1993).


Esta baja calidad seminal es debida principalmente a las afectaciones que sufren las células de Sertoli por el estrés por calor; este a su vez induce apoptosis, estrés oxidativo en dichas células, el cual puede inducir a la infertilidad por el daño que ocasiona en los lípidos y proteínas de la membrana del espermatozoide, también por el daño que se provoca en el ADN del espermatozoide, esto se traduce a un pobre desarrollo embrionario y abortos involuntarios (Nezhad et al., 2013; Aitken y De Luliis, 2010; Tremellen, 2008; Jung y Schuppe, 2007). Estudios relativamente recientes realizados por Rutledge (2001), sugirieron que el efecto del estrés por calor sobre la calidad de los espermatozoides, puede mejorarse con la puesta en marcha de la tecnología de la congelación seminal; sin embargo, el útero de las hembras, pueden representar estrés por calor para los espermatozoides.


Viento


Se ha señalado que en el ganado Bos indicus el mecanismo de disipación del calor más importante es el de la sudoración, sugiriendo que la marcada actividad de las glándulas sudoríparas del ganado Bos inducus así como su pelaje corto son responsables de dicho fenómeno. Es evidente entonces, que un incremento en la velocidad del viento aumenta el confort de las hembras Bos indicus favoreciendo por ende la expresión del estro (Villagómez et al., 2000).


Los vientos dominantes en cada región es un factor importante como modificador de las constantes de sexualidad y reproducción. La  relación del viento con la temperatura al combinarse con la humedad, régimen de lluvias, etc., puede determinar disminución de defensas y ser causas predisponentes de enfermedades en general y del área genital en particular (Martín, 1985).


La velocidad del aire sobre la piel del animal influye en la tasa de pérdida de calor a través de la superficie corporal, las pérdidas de calor del animal cuando la piel contiene humedad por el mecanismo de la evaporación. Este proceso es relativamente simple cuando la piel aparare desnuda, aunque se complica con la presencia de pelo. El movimiento del aire favorece también


Con temperaturas moderadas, las pérdidas de calor son proporcionales a la velocidad del aire. El hecho contrario se produce cuando las temperaturas son elevadas (29°C o superiores).


Si existe un gradiente entre la temperatura de la piel y la del ambiente, el movimiento del aire permite la perdida de calor por convección. Si la temperatura del aire es superior a la temperatura de la piel, el animal ganará calor del medio que lo rodea y todo incremento en la velocidad del aire, solo servirá para aumentar esa ganancia (Villagómez et al., 2000).


Humedad


La humedad relativa, es posible que actué en combinación con la precipitación pluvial o afecte individualmente la manifestación del estro (Villagómez et al., 2000).


Cuando las temperaturas medias diarias caen fuera del rango confort, otros elementos climáticos adquieren importancia para la homeostasis del animal.


La humedad del aire reduce notablemente la tasa de pérdida de calor del animal. El enfriamiento por evaporación a través de la piel y del tracto respiratorio depende de la humedad del aire. Si la humedad es baja (zonas cálidas y secas), la evaporación es rápida. Por otro lado, si la humedad resulta elevada (zonas cálidas y húmedas), la evaporación es lenta,  reduciéndose la pérdida de calor y por consiguiente, alterando el equilibrio térmico del animal (Hafez, 1972).


Este elemento climático resulta muy importante en la producción ganadera, pues una humedad elevada favorece la proliferación de endo y ectoparásitos (Henshall, 2004), y las condiciones nutritivas pueden ser defectuosas al acentuar las deficiencias minerales del suelo y reducir la calidad de los alimentos. Bajo condiciones de temperatura y humedad elevadas los forrajes crecen aceleradamente y su bajo valor nutritivo se debe al alto contenido de fibra cruda y lignina, su bajo tenor proteico, pocos hidratos de carbono fácilmente disponibles y baja digestibilidad (Hafez, 1972).


Precipitación


En los bovinos cuando se les presenta una mayor precipitación pluvial y humedad relativa, disminuye la duración del estro, estas condiciones se hacen presentes en el verano y el otoño (Villagómez et al., 2000).


La principal influencia de la lluvia sobre el ganado es indirecta a través de la producción de forrajes y por su incidencia en la aparición de enfermedades y parásitos.


En zonas húmedas y cálidas con precipitaciones abundantes, el pH del suelo es generalmente bajo, resultante de la lixiviación del calcio y fósforo. El valor nutritivo de las pasturas es muy bajo a consecuencia de su crecimiento acelerado. Los animales de estas áreas son generalmente de tamaño reducido debido a estas deficiencias que detienen el crecimiento de los animales con un atraso considerable de la madurez y una modificación de la estructura corporal.


Sin embargo, los efectos indirectos del clima son más evidentes en regiones semiáridas, en donde la marcada estacionalidad de las lluvias trae aparejada una escasez o falta total de alimentos en determinadas épocas,


Asimismo, la lluvia ejerce efectos directos sobre el animal al favorecer la disipación de calor mediante la evaporación. En un ambiente cálido, la humedad retenida en la cobertura pilosa del animal disminuirá el estrés térmico al evaporarse (Hafez, 1972).


Radiación Solar


La radiación solar está íntimamente relacionada con la temperatura atmosférica y con el grado de nubosidad y, por consiguiente, con las precipitaciones (Shell et al., 1995).


Sus efectos son de interés, dado que su intensidad es frecuentemente uno de los principales factores limitantes de la distribución del ganado en las áreas subtropicales (Shell et al., 1995).


La radiación procedente del sol y de los objetos que rodean al animal, suele añadirse a su carga de calor. Un animal que pastorea a campo abierto se ve expuesto a:


-Radiación solar directa (ondas visibles e infrarrojas cortas).


-Radiación solar reflejada en las nubes y otras partículas de la atmósfera.


-Radiación solar reflejada por el suelo y otros objetos que rodean al animal (Shell et al., 1995).


Del calor radiante total que recibe del sol, un 50 % procede de las dos primeras fuentes y el resto de la tercera.


La totalidad de la energía del espectro solar no aparece distribuida uniformemente en toda la gama de longitudes de onda. La ultravioleta aporta aproximadamente solo el 1 %, las radiaciones visibles contribuyen con el 40-45 % y las infrarrojas proporcionan el 50-60 % restante (Shell et al., 1995).


Una superficie clara refleja una proporción elevada de radiación visible, aunque muy poco de la infrarroja de onda larga. Además, el calor absorbido por el cuerpo del animal depende también de la postura, forma, tamaño, longitud de su pelo, el ángulo del sol, etc. (Shell et al., 1995).


Para mejorar la productividad en ganado vacuno criados en climas calurosos, se ha indicado lo siguiente: la protección de la radiación solar, el uso y desarrollo genético que resistan el calor y mejorar la nutrición de los animales (Brosh et al., 1998)


Luz


El mecanismo fotoperiodo controla el ciclo sexual en algunos animales domésticos. Sin embargo, no tiene un efecto notable sobre el comportamiento reproductivo del ganado mayor (Hafez, 1972). Pero se ha comprobado que existe una mayor asociación entre fotoperiodo, la temperatura y la insolación, son la presentación de estros (Villagómez et al., 2000).


Indirectamente, la duración del fotoperiodo  puede afectar a los animales al aumentar los períodos de vigilia y la actividad metabólica, lo que modifica los niveles de consumo de alimentos (Hafez, 1972).


Existe una mayor proporción de vacas lactantes en estro a medida que se incrementa el fotoperiodo y se reduce la precipitación pluvial (Villagómez et al., 2000).


Los rayos de la luz estimulan la pituitaria y como consecuencia provocan una reacción mediante la cual los animales mudan su pelo. A medida que los días se vuelven más cortos y las noches mas largas, el ganado comienza a desarrollar el pelo más largo de invierno. Por el contrario, cuando los días se alargan, los animales mudan su pelaje y el mismo se vuelve más corto y suave. Si el vacuno de zonas templadas se traslada a los trópicos, la escasa variación del fotoperiodo suele fracasar en la estimulación de la muda del pelo, determinando una degeneración progresiva y eventualmente la muerte (Hafez, 1972).


En los bovinos se ha observado que hembras expuestas a una mayor cantidad de horas luz al día, alcanzan la pubertad a una edad más temprana que aquéllas expuestas a menos horas luz (Villagómez et al., 2000).


Si bien el aprovechamiento de la sombra permite generalmente aumentar los rendimientos reproductivos, en relación con los rendimientos de animales expuestos a la radiación solar, tales incrementos se cifran a niveles bastante inferiores a los que se consideran económicamente rentables. Conviene entonces emplear otras técnicas que favorecen la regulación térmica Por ejemplo, los baños por aspersión, a intervalos regulares, asociados eventualmente a ventilación forzada durante las horas más calorosas del día, mejoran considerablemente la fertilidad de las hembras.


Nubosidad


La extensión y persistencia de la nubosidad ejerce un efecto indirecto sobre el medio ambiente del animal en los climas cálidos. Puede servir para calcular los niveles de radiación solar y de humedad. Por consiguiente, señala indirectamente los períodos de falta de confort de los animales.


Presión Atmosférica


La modificación de la presión que tiene lugar entre las distintas alturas influye directamente sobre los animales. A causa de la disminución de la presión, los animales muestran dificultades en cubrir sus necesidades de oxígeno. Ante esta situación, deben aumentar el índice de hemoglobina. Además, la adaptación del organismo a la disminución de oxígeno se realiza también mediante un aumento de las frecuencias cardiaca y respiratoria (Hafez, 1972 y Brosh et al., 1998).


CONCLUSIÓN


El desempeño reproductivo de los bovinos en el trópico, está determinado por los siguientes elementos mediambientales: clima, ambiente, temperatura, estrés por calor, viento, humedad, precipitación, radiación solar, luz, nubosidad y presión atmosférica. La temperatura y el estrés por calor son los de mayor importancia, tanto en la hembra como en el macho.


BIBLIOGRAFÍA


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Comentarios sobre este artículo

Eligio Ramiro Lòpez
Oaxaca, México. | 18/4/17

Excelente trabajo, gracias por subirlo.